24.8.09

Receta de la abuela...






Coge el agotado corazón
como un guijarro
y arrójalo lejos.

Ya no queda nada.

Ya la última onda se extingue
en la maleza.

Al volver a casa,
ve al huerto:
corta zanahorias,
cebollas, apio.
Dóralos en aceite
antes de añadir
lentejas, agua y hierbas.
Añade luego
castañas asadas,
un poco de pimienta,
sal.
Por último,
queso de cabra
y perejil.
Come.
Puedes hacerlo,
créeme, es legítimo.
Vuelve a empezar de nuevo la historia de tu vida.

22.8.09

Pura p....



Pormenores:
Precauciòn con las pes,primero.

Pero pasò,que por mi profesiòn de psicòloga,
percibì al peor psicodrama
en un penoso pantancillo parapetado
en paupèrrimas palabras presurosas
y promesas pronunciadas de pasada,
paria de pensamiento como pecio.
Y las pancartas y los plantones,
y las publicas peroratas del perro pekinès
y sus parabienes que pintaban, pùdicos,
sus problemas porductivos con las putas,
posaba y parloteaba sus principios
poco probables,puras piñas:
pobre pinoccio.

Paloma con su piquito en el precipicio,
pude percibir el porvenir
con pesar y pànico,
pero mis pilares personales
pusieron en mis pensamientos puros
los perfectos poemas de pinos
y pueblos y paisajes perennes.
Asì no pudo persuadirme con su pseudologìa.

Presagiè penas entre sus peripecias polares
pronunciadas como peces perecederos
Para nada prudentes ni piadosas.
Pèsimas palabras putrefactas
para posecion de los perversos.
Polutas,pisando la pureza.
He pillado al perro
en sus pantomimas patosas.
Pobre pelele precario.
Punto.

Pormayores:
Por eso parto a Paris
pensando en perder por fin el peso de esa pena.
Perder mis pasos
por puentes y plazas
procurando así no pensar
más en su pìngûe persona.
Con prisa cual pàjaro prisionero
sin poseer un plan partirè pronto:
Mis pies pies pisaràn piedras y
mis pensamientos palparàn perlas.
Prescindirè de piel, pintalabios,
polvos y perfumes.
Con mi pasaporte al paraìso
mi pluma puntiplomada,
mi paragûas portuguès,
mi petaca pequeña,
la polaroid de papà
y mi pantalòn de pana parda
y mi paravientos
de pinchetas plateadas,
podrè pasear por parques pùrpuras
del poniente preotoñal.
Ver peonias y picaflores,
y un popurrì de policromìas
en cada papel,en cada puerta,en cada pàjaro.
Podrìa pintarme aùn el pelo pelirrojo
poblado de penas profundas
y pesadillas pasajeras.
Pero no,sòlo me peinarè el pelo pacientemente
y me preguntarè, sin poner pretexto alguno,
si podrè perdonar pronto
las palabras prosaicas y precarias,
que aùn me perjudican y que sin pedir permiso
perforaron mis pensamientos,
como penosa y pesada procesiòn en un panteòn
de preguntas tras preguntas
perfiladas como plegarias por predicar.
Pero mi psique es piromaniàca
y prende piras a lo pusilànime y lo pasajero.
Y las panaderìas y las plazas
y los payasos puros me piran.
Y puedo prevalecer a pesar de los perversos
perros del pàramo,porque permanezco
en las puntas de los pinos.
El pasado pasò y poseeo la perecta
premoniciòn:
el porvenir pude ser un pequeño
paraìso para mi,y pasarà en Paris.
y probarè ser pescadora de perennes primaveras,
Un paraíso poblado de promesas
presiento pactará conmigo.
Lo prometo:
Posarè mis pupilas con porfunda pasiòn
sobre la pintura mejor pintada de mi vida...
(en p-rosa).

Naranja...


"...Pelar una naranja, descortezar el mundo, desvendar el seno de una momia adolescente. Me como una naranja y tengo un día anaranjado. En rigor, una naranja me devora por dentro. Necesita de mí para poder transformarse en otra cosa, para sobrevivir, y cuelga ya, naranja otra vez, al final de los tiempos, del árbol dorado de mi vida. Toda depredación es una redención. Todo canibalismo es una asunción. Voy a comerme otra naranja. La naranja me ha iluminado los interiores como un sol en gajos, y ha quedado ahí la ese rosa y blanca de su cáscara. Qué nalga breve y pugnaz del mundo acaricio en la naranja. Se reparte su sabor, su olor, su química, por todo mi cuerpo, y aprendo más de la vida, del mundo, del tiempo, gracias a la naranja, que en todos los libros de Kant y Platón. Llevo ya dentro un final anaranjado, y siglos de experiencia, sabiduría, decantación, licores, azúcares metafísicos y veranos líricos, que estaban empaquetados en la naranja, que la habían hecho posible. Comer una naranja, desvendar el seno dorado y egipcio de una adolescente. Si hay que creer en algo, creo en la naranja."

(De "Mortal y rosa" de Paco Umbral, escrita mientras su hijo se moría.)

Ya es hora...


En fin...
que no he vivido nada.


No sè què cosa es una guerra
y tengo como prisiòn al cuerpo
y el alma como campo de batalla.


Me debato entre la duda
de reflexionar o fluir:

esto es situarse en el palco de los espectadores,
o estar
en cada ìntimo instante del milagro.

Vivo de pedacitos,
pero aspiro a la totalidad,
es decir a Mozart y al poema que me redima
y me revele los espacios absolutos
y la nada.

Percibo de mi
los sitios màs secretos:
la alegrìa,
una tercera conciencia de las cosas,
la dualidad del pensamiento,
la ira pequeña
por lo que ya ocurriò.
Pero he vivido poco.
Veintiocho años.
Sin amores de piel
y un querer abandonar
esta espera que me señala la vida.

Anhelo la anarquìa,
el màs tierno desorden del amor,
la càbala
los relojes de arena y las cosas sencillas.

Quiero tener un destino trazado de antemano,
encontrarme con dios
y los abismos
y no tener conciencia de la llama.
Ser la llama misma y la aventura.

Pero vengo de soledades ùltimas,
de conversaciones que nunca concluyeron,
de espejismos que me miraron desde la infancia hasta ahora,
de abandonados jardines de rosas
que me hicieron víctima de una infancia
demasiado perfecta.
Y ahora sòlo llevo la leyenda
en mi valija al hombro,
con mi mochila de luz
creciendo arriba
de mi espalda.

Cuàn poco he vivido.
No conozco la guerra. Y tampoco la paz.
Me duele la orfandad,
el desarraigo,
el sentirme extranjera en cualquier sitio,
el no pertenecer
a una familia o a una patria.

No puedo narrar una batalla;
ni hablar del hambre y de la peste,
ni escribir la canciòn de algùn soldado herido,
ni hablar de la mujer apasionada,
ni decir còmo es un coito despuès de una llovizna.

Pero anhelo decir en el poema
que la vida me conmueve,
que respiro mejor cuando me entrego,
que necesito amar de la manera más simple y primitiva.
Me gusta la paz y la defiendo
y la guerra cuando es justa,
y el sabor de las naranjas cuando llega el verano,
que me gusta ser una y arraigarme en el cosmos,
y sentir que mi vida palpita al mismo tiempo que la vida,
aunque no haya vivido,
aunque mi hambre sea de infinito,
aunque no sepa expresar
que por alguna razòn precisa estoy aquì,
a punto de amar,
a punto de morir,
y de vivir...

He puesto las dos mejillas,
el cuerpo y la conciencia
en lo poco que he vivido.
Ya aprendì a pasar
por el ojo de la aguja,
es decir a perdonar sinceramente.
A dejar la piel en el alambre,
a dolerme desde los pies
a la cabeza.
Y cuando entendì que no sabìa defenderme de la gente,
respondì con una bofetada de ternura,
inutilmente,
aunque yo sè
que sòlo los dulces heredaràn la amarga tierra.
En fìn:
que no he vivido nada...
Y ya es la hora.

La extraña tumba del soldado Grenier



Francia,1946.
Narradora en off,mientras vemos:
Toma 1
Me senté sobre uno de los troncos caidos del bosque sorprendida por el súbito vuelo jubiloso de los estorninos en el azul perfecto del cielo. Allá abajo se extendían sobre la campiña algunas granjas de muros blancos y al fondo el cementerio de azúcar jugaba a las luces con el sol francés.
Un raro brillo metálico entre las lápidas llamó mi curiosidad por lo que caminé siguiendo el cardillo hasta el camposanto...y descubrí al llegar que el reflejo provenía de un insólito bronce de un monumento funerario que,pulido con esmero, espejeaba al sol su sensual belleza...estaba rodeado de muchísimas flores frescas que lo hacían parecer un misterioso lingam,esa representación pagana del dios Liber,esperando el delicioso sacrificio de las druidesas.
Pero el epitafio de esa tumba decía que ahi descansaba para la eternidad el soldado Grenier,héroe de la resistencia francesa,muerto en combate...en 1944... A punto estaba después de deshacerme de las bragas, de sentarme sobre ese magnífico bronce,cuando unas risillas exitadas tras de mi, me interrumpieron...

Toma 2.
En los rústicos archivos de La Moliniëre encontré un húmedo legajo en el fondo de un cajón de madera, de esos que sirven para batir mantequilla en esa zona de los Pirieneos,pero que en esta alcaldía era usado para contener la historia de la aldea. En ese manuscrito se describía al soldado Piérre Grenier como una curiosidad médica,como un libertino, y también como un héroe. El médico Espermé,autor del dossier, escribió con mano trémula...
"...Lucien Piérre Grenier a los 14 años tenía un órgano reproductor que medía un píe y dos pulgadas de largo,y con una erección demasiado frecuente cuya tumescencia hacía mórbidamente huraño al muchacho,que sólo convivía con cabras y ovejas,y alguna que otra gallina de vez en vez...
Todo eso debió influir en la muerte de su pobre madre viuda,que con la anomalía de su hijo,recrudeció su histeria crónica,hasta que en esa neurosis incestuosa la llevó a los burdeles a buscar alivio,hasta que una noche murió ahogada por esperma. Después el huérfano se dedicó a vagar y cazar venadas furtivamente en los boques cercanos a esta aldea,hasta que las granjeras Dupin, y sus dos sirvientas, lo descubrieron orinando a la orilla del camino, entonces las golosas dieron un empleo más propio a las inmensas aptitudes de Grenier. Y es que aquéllas infelices fueron abandonadas por los partisanos que huyeron a la Catalunya al inicio de la guerra y las descarriadas no daban en como aliviar las fiebres de sus sanísimos cuerpos ni en como reabastecer de patriótica carne de cañon a la Francia Inmortal...

Toma 3
Grenier se desarrolló virilmente entre enaguas,mimos y jadeos contínuos,y el rumor de sus proezas hiperpiréticas corrió como las liebres por los campos y las aldeas y como eran tantas las necesidades de Grenier,el pobre no se daba tiempo sino para esos desenfrenos, pero eso si,era alimentado por las mozas con leche espesa y pan horneado con manzanas y almendras,y carne,mucha carne de oveja...también lo bañaban en tinajas con aguas tibias y perfumadas con albahaca y azahares, y cuando dormitaba,si lo dejaban, en lechos blandos con sábanas de lino bordado...y es que qué podía hacer Piérre si no eso? Nada,más que dejarse amar por las mozas, y germinar en algunas, repoblando - de tan libertino modo- los parajes despoblados de la guerra. Pero esa lenitiva vida y el desgaste espérmico tan acusiado le provocó a Grenier un debilitamiento tremendo,anemia y un sindrome tuberculoso que tuve que atender...
Lo hospedé en mi casa y a mi mujer la mandé a Gerona con su familia,mientras a Grenier le receté baños de aceite de oliva,absoluto reposo de su atributo viril,y tizanas de encino rebajadas con sidra.

Toma 4
Por esos tristes días,unos montañeses bajaron para alertarnos sobre un comando alemán que cruzaba el puente del sur,camino a nuestra aldea.
El inválido Berlieiux,el gotoso alcalde Foullé, el demente y anciano Barrión,
y su nieto Giané,que a penas podía dejar de babear por la tara mental que padecía,el débil Grenier, y el que esto escribe,doctor en medicina Espermè,
tomamos nuestras viejas escopetas de caza y nos atrincheramos en el cementerio esperando por los nazis... Aguantamos una hora de tiroteos,y herimos de muerte a tres germanos,pero perdimos a Berlieux,y a Giané Barrión, y yo resulté herido en una zona corporal que no viene al caso mencionar. Cuando los nazis se disponian a fusilarnos,llegó el comandante Helgard Strongh,berlinés,poseído del mal alemán,según los franceses,o francés,según los alemanes,en fin, era un puto en una palabra.Helgard detuvo la ejecusión con un grito gutural al que todos sus soldados obedecieron...El nazi entonces se acercó a Grenier fascinado por el lánguido cuerpo de mi enfermo,por sus ojos acariciadores como el cielo montañés,por sus caderas ágiles y sobre todo el alemán se enamoró perdidamente del enorme bulto en la entrepierna de Grenier,que mal se discimulaba bajo la holgura de sus pantalones...

Toma 5
Helgard subió llevando a Grenier a los altos de la granja Dupin,y toda esa noche los jadeos y los gritos de palcer del alemán fueron frenéticos,mientras que las toses del tísico lo secundaban con tétrico rítmo llevando el compáz de las arremetidas francesas,y las retiradas nazis.
Los soldados aprovecharon lo goloso de su comandante para tumbarse en el heno del hórreo violando granjeras y bebiendose las jarras de vino,en el cual mezclé una dósis de muscaria al 6x10 por lo que pronto,atormentados por la tóxina huyeron delirantes y en desbandada hacia la umbría del bosque,laberinto,del cual nunca salieron.
El alcalde y yo encontramos al comandante,enajenado en su vicio,con los ojos desorbitados,sudoroso y musitando ruegos por el poderoso empalamiento al que el ariete francés lo sometía.
Pero Grenier,sin dejar de arremeter tenaz,agonizaba,salpicando la sangre de su enemigo cogido,con la sangre que arrojaba en cada dolorosa expectoración.
Dí un tiro en la cabeza del cerdo alemán.
Piérre Grenier murió horas después acunado en los brazos de todas las pastoras y mozas que lo amaban. Después del incial duelo,obtuve un modelo calca de yeso de las partes nobles del héroe,y luego dí el cadáver a las mujeres para que lo ungieran en aceite de rosas, y lo amortajaran en lino blanco,como correspondía a tamaño héroe...del catré..."

Toma final: Epilogo.
En las noches de primavera cruzamos la campiña rumbo al cementerio, entre risas y cantos, vamos todas las muchachas desnudas,con sendas antorchas,garrafas de sidra y canastas de flores...
Alegremente rodeamos el bronce de la tumba del soldado Grenier,y luego,una a una, ofrecemos nuestra patriótica sensualidad al falo de bronce,frotándonos frenéticas en el cenotáfio de Grenier,que bien pudiera ser el abuelo de muchas de estas candentes y ávidas ninfetas que desde el día D,junto con algunas turistas, le damos nuestros jugos al delicioso Piérre de bronce...
Disolvencia en negros a:
Fin.

(Este era un Out-line para cine,pero el sapo que deseaba dirigir la peli,fuè guisado en mi caldero,pues sus aspiraciones decadentes,nunca estuvieron a la altura del sèptimo arte,como se ve en esta toma falsa:
Aquì, tres de los actores-el que la harìa de dr. Espermè en medio-ensayando la escena del funeral de Grenier).
Y he aqui el que iba a ser el soundtrack de la cinta:
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