18.9.09

Maga estelar...







Jugaba a esconderme entre los utensilios de cocina
como un extraño objeto metàlico màs en el follaje de ollas,sartenes y palanganas.

Mi pijama azul,mi lonchera con objetos escenciales y el papel estaño de los pasteles de mamà en un cedazo a guisa de casco,eran mi traje espacial de maga estelar cruzando las galaxias bajo los velos de los luceritos vespertinos,para recolectar en el tercer planeta azul azul,extrañas faunas.

Todo era anotado en mi bitàcora galàctica con detalle de sustancia yerta y dibujada en el papel de mi cuaderno que se levantaba y andaba,perdiendose solo en los armarios como un organismo destilado de mi corazòn genèticamente palpitante.

Los vestidos vacìos del roperito eran mis esclavos:cuando desobedecìan mis òrdenes interestelares,los decapitaba y los volvìa fantasmas.
Los pàjaritos y los grillos manejaban muy bien las telecomunicaciones y despistaban a la perseguidora con mensajes falsos de topacios errantes.

La perseguidora aparecìa en el tunel con orejas de liebre a cazar maripositas nocturnas,y era la enemiga con su disfraz de lluviosos andrajos usàndo efìmeras màscaras,advirtièndome en su idioma estridente que me saliera de su patio.

Un dìa me alcanzò la enemiga terrìcola,y me atenazò de miedos de adulto y me quitò mi gorrito de cedazo y mi antena de gancho de ropa,y fuè con mamà a advertirle que yo era extraña y que jugaba con los utencilios de cocina y que me comì dos de sus tomates y que vendrìan para mi dìas muy muy tristes en años venideros.Mamà me escondiò tras sus faldas y le dijo suavemente que mi guerra no era su asunto y que a mi no me gustaban los tomates verdes sòlo los rojos.

Luego la perseguidora se fuè deslizando su respiraciòn como por un vidrio frìo y su hocico de sombra quedò pegado algunas noches a mi ventana.

Cuando volviò papà del viaje,me trajo un disfraz de Cheetara,la de los Thudercats con todo y orejas,capa y antifaz, y una espada fosforecente y unas botas bublegomers azules voladoras,y me dijo "que la fuerza te acompañe".

Y entonces,con mis nuevas armas,fuì al patio de la enemiga y la retè con valentìa,como un insecto que se luce radiante entre las flores.

Pero la perseguidora habìa perdido sus llaves y confundido las puertas,sentada confundida en el quicio del desamparo.

Las magas galàcticas son buenas y ayudan hasta a sus propias enemigas metièndose por las ventanas interdimencionales para abrir las puertas desde dentro cuando las tontas pierden las llaves.

Por eso,esa tarde,salì victoriosa en esa dura batalla contra la enemiga,que entrò a su cuartel zumbando como robot en mal estado,y derrotada,me ofreciò unas galletitas que sabìan a guijarros,
pobrecilla,a lo màs por comer eso siempre parecìa enfadada.

En mi nave còsmica, mi mamà hacìa mucho màs ricas las galletas de pasitas,con sabor a chocolate,a lima,a naranja y con formas de ovnis y planetas...

Y al final,si tuvo cierta razòn la perseguidora: el tiempo se hizo muro y no pude volver, y por eso cuando bajo de las estrellas,llegan dìas sumamente tristes...

Mente al viento...






la que antaño
te perdìas en ensueños
dejando tus cabellos
brillantes de negro,
y la piel como un capullo
de melocotón,
y te hacìas vestidos
copiados de aquella época,
y escuchabas un preludio de Chopin
esperando un cumplir de promesas
que sòlo fueron vacìos en un espejo.

Ahora ya sabes
que hay seres que viven desde fuera,
seres que con sòlo ser tocados suponen que existen.

Y es que tù necesitas màs: quieres sabias manos
que atraviesen la piel de la que estàs hecha,
y conozcan màs allà,que la pura consistencia
de tu carne,sabias manos de amor y de conciencia
que lleguen al alma de tu rosa.

Te vives desde dentro.

Y tu mente ahora,vuela de otra forma,
cargada de experiencias inútiles, rica
en sospechas, rumores, fantasías mohosas,
rompiéndose bajo el filo del cuchillo
de la realidad.
En la plenitud de tu vida.

Excitada, colérica, tù, hija pura de las letras,
creces ya de otra forma.

Golpeando tu corazòn en el fregadero
bajo el chorro de agua caliente,
oyes a los ángeles recriminándote.
Hace sólo un mes te lo dijeron:
No seas crèdula.

La vez siguiente fue: Piensa....

Luego la arenilla,cada mañana,se te metiò
en los ojos:
Porque una mujer que piensa
duerme con monstruos.

Eras la chica más suave,
en parte valiente y en parte buena,
que luchó contra lo que apenas comprendía
mientras un cuchillo se oxidaba en su espalda.

Pero ahora perteneces a esa raza estafada
que el dolor acaricia en los andenes.
Medio mundo de engaño conociste
y el resto fue mentira.
Has llegado hasta aquí
huyendo de mil días
que pasaron de largo.
Te ha llevado mucho tiempo llegar.

Mente al viento, te veo zambullirte
desafiante, moviéndote por las corrientes,
bañada por la luz de mil dudas
mientras las viejas confituras
hierven y se pudren.

Suspendida, temblando e insatisfecha, frente
a las puertas abiertas,de esa jaula de jaulas,
tú, pájaro, tú, inmòvil en la encrucijada,
ante las enormes dudas,
escribes,como deshojando margaritas,
y con ojos férreos y pico
y resuelta como un pájaro,
limpiándo todo el trasero
sucio y cotidiano de la vida,
con palabras-escobetas
y verbos-agua.

Porque lo sabes:
excepto escribir,
y amar desde dentro,
lo demàs son derrotas...

El èxito de las cabronas ...







Determinada mujer cayò vìctima de los libros de autoayuda.

Como tenìa diversos conflictos matrimoniales, para tratar de superarlos,empezò a leer los ùltimos betsellers de superaciòn, como un modo de alcanzar la salud espiritual.

Pronto supo que amaba demasiado,en verdad,demasiado, y empezò a tomar nota de las zonas erròneas de su marido,ya que por ser ella de Venus,era su asertivo derecho.

Luego,despuès de pegarle algunos gritos desesperados,las cosas le empezaron a mejorar.

Le diò por amedrentar a los ratones de la casa como ensayo:
los habìa atrapado y los mantenìa en posiciones raras para torturarlos.
Es que querìa saber quien de ellos,y porque fregados, se habìan llevado su queso,porque hay de aquèl que se metiera con las cosas de su propiedad privada.

Aunque se sintiò mucho mejor,y por fìn pudo respirar durante sus acostumbrados soponcios,debido a que se quitò su armadura oxidada,descubriendo que debido a ella,es que se le iba el aire.

Con el tiempo,la mujer se volviò autosuficiente y segura de sì misma, asì que atò al marido junto a los ratones,y lo obligò a base de tortazos con la manopla de su armadura oxidada,a buscarle el punto ge y exìgièndole,sobre todo, un ferrari rojo...

El marido no pudo màs,y cuando por fin el hombre,que era de Marte,decidiò develar el secreto,èste estaba tan gastado de haber sido tanto tiempo secreto,que al cogerlo en sus manos,se le deshizo en polvo.
Una ràfaga de viento se llevo el polvo aquèl, y el pobre hombre,desposeìdo por completo,ya ni siquiera con un secreto que llevarse a la tumba, falleciò.

Ahora la mujer agradece a dios el favor de que la haya hecho viuda,por fin,y alcanzò la felicidad permanente y el èxito completo,lo que demuestra el porquè los hombres de Marte aman a las cabronas...

El buzòn de la amargura...









Nos enteramos por fuentes confiables,que en el ùltimo callejòn, al sur del vecindario, habìa un buzòn que estaba maldito.
Dentro de ese buzòn se habìa instalado un okupa enano.

Se dijo que por la ranura para echar cartas,este tìo espiaba a todos. Aprovechaba su escondite para insultar a los hombres,mirarle las piernas y derrière a las mujeres,y,sacando su manita,manosearlas al paso,y llegò,tambièn segùn los quejosos,a quitarles sus caramelos a los niños obesos.

Todas las cartas y paquetes que llegaban a ese buzòn eran revisadas por el enano.Guardaba las misivas y fotos que comprometìan a los remitentes,para luego extorsionarlos.

A cambio de su silencio llegò a pedir sexo,del cual tomò fotos y videos,tambièn pidiò un telèfono celular,un viaje de vacaciones,una bicicleta de montaña de su tamaño,comida y bebidas varias,y todo le fuè concedido a cambio de guardar multiples secretos.
Las cartas inofensivas,las destruìa. A veces tenìa la desfachatez de contestar cartas,suplantando la personalidad de los carteados,y dicièndo verdades como dagas.

De ese modo logrò que negocios,amores y vìnculos familiares o amistosos,se terminaran. Lo cierto es que carta que entraba a ese buzòn,jamàs llegarìa directa a su destino,a causa de las villanìas de este pequeño sujeto,que sàdico,se regodeaba en señalar y arrinconar a tramposos,infieles,mentirosos,corruptos,o hipòcritas de dos o tres morales distintas.

Y pasò luego,cuando el enano se diò cuenta de que la gente evitaba su buzòn y preferìa enviar correos electrònicos por internet,que el diminuto tìo pidiò una lap top.

Se hizo ciber-adicto de inmediato,y pasaba el dìa metièndose a otras cuentas,mandando e-mails amenazantes,y tomando mùltiples personalidades xaters,para embaucar a todos y aumentar su poder em el vecindario.

Este enano era un verdadero peligro para los medios de comunicaciòn serios y la reputaciòn de las personas decentes. Por lo que el consejo vecinal querìa traer al abuelo del enano,y mostrarle todas las pruebas guardadas por los vecinos,para que el viejo,que tenìa una estatura normal, lo pusiera en òrden.

Uno opinò en la junta de vecinos que el minùsculo tìo podrìa reaccionar mal a eso,haciendo un gran escàndalo,sacàndo a la luz secretos inconvenientes para todos...serìa mejor ser prudentes ya que con hacer un sencillo acto de resistencia civil paciva,y todos boicotearan al enano,caminando al buzòn de la siguiente avenida,o mandando los correos electrònicos encriptados, el enanito quedarìa neutralizado...

Y de ese modo, los vecinos lograron exorcisar al enano.

Y el enano,aburrido, se fuè de okupa a otro vecindario y todo volviò a la normalidad.

Sòlo que las relaciones amorosas,los negocios y los vìnculos amistosos rotos por la incidia del enano,no volvieron a recuperarse jamàs,ya que de algùn modo,todos sabìan,en su interior,que el enano no intrigaba,sino que simplemente decìa la amarga verdad...

Incidente de luna ...



Cierta noche dos amantes muy enamorados, para celebrar sus bodas de plata,paseaban por el boulevard de una ciudad lejana,bajo el claro de una inmensa luna llena...

Se besaban,entregados a su enèsima luna de miel,bajo un tilo,cuando una graciosa perrita pequinès,se detuvo en su carrera y los observò con mirada sorprendida.
Parecìa perdida,y su chalequito estaba sucio y roto.

La pareja se interesò en el bobo animalito,y èl se quitò el cinturòn para usarlo a modo de correa con la perrita,y la hizo bailar y hacer trucos divertidos.

Ya en el hotel,ella se acercò para revisar si la pequeña perra tenìa pulgas,pero al hacerlo dejò al descubierto su pecho,y bajo el rayito de luna que entraba por la ventana,la crucecita de plata que èl le habìa regalado en la reconciliaciòn,destellò delicada.

La perrita,al ver la cruz,lanzò un gemido lastimero,y zafandose de las manos de ella,con mordisquitos e histèricos ladridos,corriò por el piso,buscando una salida.

La ùnica fuè una ventana abierta,y por ahì saltò la perrita. Era,para su mala suerte,el piso 13,pero la bestiezuela nunca supo que eso le traerìa un pèsimo mal fario.

Los enamorados quedaron impactados por el mal gusto de lo ocurrido...no querìan ni asomarse a la ventana y tratando de olvidar el molesto incidente de su viaje,se entregaron a su cotidiana pasiòn.

Pasado un rato,tocaron a la puerta: era la policìa.

Deseban saber còmo habìa sido que la pareja lanzò desde su ventana a una enanita en cueros,portando sòlo un chalequito de circo que malamente le tapaba las tetitas,y con un cinturòn rodeàndole el cuello,enana que,aunque iba malherida, se diò a la fuga en cuanto viò la patrulla,corriendo a toda velocidad hacia la noche...

Los amantes fueron conminados a pagar una multa,pues esas anomalìas sexuales,o pràcticas circences,estaban totalmente prohibidas en esa ciudad,y si tener perro sin permiso estaba mal,tener un enanita domesticada para su perversa diversiòn era todavìa peor...

Pero la pareja,antes del amanecer,ya habìa hecho sus maletas y habìa subido al tren ave que los llevarìa a la siguiente ciudad de su tour lunamielero,y no pagaron ninguna multa.

Ahora cuando recuerdan el incidente,ambos no paran de reir...

15.9.09

Yo no soy de esa tierra...





Yo no soy de esa tierra.

Era ya extranjera en la distancia
del vientre de mi madre
y todo, de las manos
al corazòn me anunciaba
destierro.


Busqué los principios
de mi voz entre sus signos
y perforé de palomas
encendidas la amarga
región del azabache.
Yo no sé
qué vuelo de planetas torcería
mi suerte.
Sobre el mudo desvío, sé que voy,
crujiendo mi corazòn,
carromato gitano, persiguiendo
el rastro de mi exilio.
He sido nada más una extranjera
donde he nacido
asomada al desdén de sus sonrisas....
He averiguado el nombre
que me ha correspondido
y me define impertinente,
exiliada del sueño,
emigrante, perpleja,
desgajada,
sin billete de vuelta.

Me declaro sin fuerzas
y pido con vergüenza un poco de ternura.
Y que me devuelvan, por favor,el sol
y los naranjos de mi infancia,
mi pasaporte
y los corazones niños
que dejè en esa tierra...

14.9.09

Ratas como gatos...


Papà y yo nos quedamos dormidos
en la era, y la paja y el sol nos dieron comezòn. y unas ratas como gatos,nos robaron el trigo.

Iban de aquì para allà,comiendo trigo y cruzando los matorrales hasta el agua,por la sed. Me dieron miedo pero no gritè,porque papà roncaba bebièndose el verano.

Luego llegaron las hermanas multicolores,lunarias,malvas y margaritas,cantaban a la vera del agua,sentadas sobre las piedras del rìo,aguardando a mamà.

Los grillos de los junquillos se quedaron escondidos en la sombrita,porque ya les urgìa la luna,pero la tarde era lenta lenta,y el sol nos volviò a dar comezòn.Unas moscas gordas querìan echar la siesta tambièn pero no hallaban sitio y volando volando espantadas les dijeron a las ratas como gatos que no robaran pero no les hicieron el menor caso y mejor fueron a jugar con la cola del burrito Donato,espantadas.

A media siesta llegò mamà y metiò a las hermanas multicolores en el cesto junto a unas naranjas,unas nueces y unas manzanas.
Entonces corrì hasta ella con los brazos en cruz como una hoja verdeclara,volando muy alto en el aire azul. Y entonces fuè que una espada de mago se me atravezò en el verdor,y caì rodando por la ladera.
Y ahora si gritè. Papà se despertò y mamà me levantò en brazos y puso una estrella fulgurante en mi frente. Papà me frotò la rodilla herida y tan tierna era su rudeza que dejè de estremecerme por las làgrimas y de inmediato alcè el vuelo al aire azul elevada por sus brazos.

Luego volvimos a la era a comer la fruta, y a oler a las hermanas multicolores,mientras papà lanzaba el bagazo de las naranjas y las càscaras de las nueces a las ratas como gatos para que nos dejaran de robar el trigo,tan poquito que dejaron...

Y fuè por eso que ràpidas espantadas se escabuyeron.

Cosas que se necesitan...




Que alguien recomponga los jarrones
rebosantes de rosas.
Necesito màs luz
sobre el brazo desnudo que ahora escribe.
Los libros, que se lean desde todos los àngulos.
Unos poemas sueltos por ahì pueden
crear un ambiente perfumado.
Si es posible,
que caiga por completo la noche.
Una luna entre nubes
darìa el toque de misterio.
En la calle
que parezca que la lluvia ha caìdo.

Èl entrarà por la puerta del fondo.
Traerà el cabello hùmedo -podrìa haber un fuego
donde secarlo lenta, muy lentamente-.
No hablarà.
No hablarè.
Un silencio dulce y càlido es lo màs apropiado.
Èl irá hacia las rosas con aire ensimismado
y mirarà la luna caminar por mi cielo.
Le gustarà mucho mi vestido rojo el favorito
y besarà mi mano y mi pluma.
No elevarè los ojos para verlo
hasta sostenerme de su mano
porque pienso navegar,perderme en su mirada.


Necesito màs luz sobre mi mano,
y mùsica y alegrìa
sobre mi corazòn y sobre el suyo.
Y que haya llovido y algunos suspiros
verdes de albahaca y canela.
Que sean puros:
No quiero que el amor sea sòlo un negocio
de destrucciòn entre astutos.

Necesito màs luz sobre las rosas
y un fuego y una luna enorme
rilando en ese cielo
para cuando èl llegue...

Las viejas y los viajantes...









Yo me ocultaba y mamà me perseguìa por toda la huerta para peinarme.
Pero no sobre la cama.
Pasaban largos ratos y ella no me encontraba.

Me escondìa bajo el balcòn de las viejas que se peinaban como diosas,sentadas en la cama,esperaban muy tranquilas a los viajeros,pero cada cabello que caìa sobre los edredones de lana,era algo asì como malaugurio para los maridos.
Pero las viejas no eran gitanas y no creìan en eso.

La viejas eran màs bien como diosas,y me gustaba acercarme a ver su ritual de peines,espejos y almohadones. Y asì pasaba la primavera hasta el otoño,y la madera seca crujìa,y ellas trenzaban sus cabellos de nieve,y aquellos que venìan viajando caminaban los inviernos con su dolor en el corazòn sin poder volver.

Ahora si te pones a pensarlo bien el hecho de que las viejas se estuvieran peinado como diosas,semirecostadas en la cama,tarde,a medio dìa,indicaba que no tenìan prisa por arreglarse,porque no esperaban que nadie regresara temprano.

Yo las miraba en mi escondite: veìa sus escasos cabellos sobre sus hombros enjutos y su rostro de leño,las viejas levantaban sus ojos cerrados hacia el cielo,y entonces brillaban al sol sus transparentes sienes con la red azulada de las duras venas,entre los largos mechones plateados.
Una vez,dos,tres,hasta cien,lo cepillaban,y vuelta a comenzar.
Luego se tejìan sus trenzas con esmero,humedeciendo sus manos flacas en una blanca palangana con agua de naranjo,heno de pravia,olìan rico,y por fìn,con peinetas y horquillas,sujetaban las trenzas en un chongo.
Pasaban largos ratos,y por fìn mamà me encontraba. Mamà decìa que debìa ser discreta y no mirar a las viejas peinarse como diosas,y que los viajantes tarde o temprano vuelven,un dìa vuelven,cuando es el tiempo de la vuelta,vuelven...
Mamà entonces me peinaba y yo me sentìa diosa. Y bulliciosa y alegre,escogìa el color del moño,para que papà me viera linda a su vuelta.

Pero las viejas no. Sus peinados elegantes de diosas,que tanto me gustaban,acababan siempre cubiertos por un pañuelo negro,y al atardecer,las cuatro salìan al camino,a esperar la vuelta de sus maridos,que nunca volvìan.

Papà si volvìa y nos ibamos de marcha a bailar huapangos.
Yo pensaba,para què peinarse tanto como diosas si sus viajantes no vuelven y ellas se quedan ahì,tan viejecitas y tristes,con su feo pañuelo negro en la cabeza,sin irse de marcha?

El blues de la muchacha y el mar...











Ansiosa ante la marejada,pero firme como faro,
con el cuerpo jòven,allí donde rompe la mar,
allí donde diluye su anhelo la tormenta,
en ese mismo límite la muchacha fuè la curva ola
que se lanza a sí misma.
Salía del duro sueño que se rompió en la roca
en la fina arista de su primer naufragio.

Era su nave nueva,era su sueño intacto.
Era un marinero abstracto
y ella un rosado peso: pétalo sin història.

Y ahora què?
Si el amor sólo existe en los bordes del beso.
Del sueño.Del mundo...
En ese mismo borde se detuvo de sùbito...
Le desnudaba el aire.
Por sus piernas subían suaves hilos rosados,
los senos le brillaron como pequeñas lunas.
Su voz era la muda
rugiente voz de todas las mujeres del mundo.
Alta,
en su guerra lleguò a pesar cuarenta y tres kilos.
Estuvo al borde de la càrcel,
al borde del quebranto,
al borde del arte,y del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde del azul,y de la fama,
al borde del amor,
al borde del mar,
y al borde del sueño:
Y fuè que tres palabras àgiles
cerraron la cruz abierta de su cuerpo.

Y al borde se le quedaron quietos
los breves pies errantes.
Sus brazos levantados
se aferraron apenas
a los astros maduros.

Nieblas, nubes de agua y filos de granizo,
sangre de estrellas rotas, harapos de los mares:
todo estaba caìdo ante sus ojos salados
al borde de despertar,
cuando unos raros pàjaros cantaron:

Amor para tus pies clavados.
Amor para secar la sal de tus ojos.
Sobre todo,amor para aquellos
que saben desenterrar un sueño
como caracolas de la arena.

El sol estaba triste porque el amor es eso
y no el filo traidor del viento en la rocalla.
Ahora escampa y una pequeña media luna
ilumina el cielo.
No fuè tan grave la borrasca.
Su carne joven, despierta,
y le es màs fácil flotar en el azul de la mar
y poner,despacio,los pies en la arena...

5.9.09

Recuperando amapolas...






Tanta vida para la literatura
tanta hermosa fantasía desplegada
Tantas amapolas a la madrugada
tantos sueños de neblina


...íntima pérdida.

Corazoncitos en los vidrios empañados en vez de amor
tanto astuto y precavido buen alumno
aquellos amiguitos con su pacífico partido de izquierda
tanta prueba de amor colgada de un clavito
tanto tiempo tirado a los perros y a los cobardes
de vida muy cómoda y plena
Esos que nos han quitado las ganas de hablar
sobre la mar y la luz del mediodìa
Esos seres tan amables y correctos
que miran por las señoras respetables
que presumen su argolla de casadas
tan elegantes con sus bolsas gucci
paseando por la calle con sus perros finos
de collares dorados y con su medallita
de vacunados
orinandose a propòsito los perros
sobre las amapolas
y las señoras pisoteandolas
porque esas florecillas no son de marca
y luego de eso perro y dueña
sienten un desamor agradable y plàcido
casi suficiente para vivir con la màscara
de la paz finalmente,de su còmoda paz
ese recuerdo de algunos que en lo mejor de mi vida
en fin cambiemos de tema...
porque habrà que recuperar las amapolas
después de dar una sonrisa
a los íntimos de todos los días
como si fuera la despedida del alma
y un aviòn esperara encender su motor para mi,
naceràn las nuevas flores
y puedo asegurarles a los correctos amiguitos
que no les crearé ningún problema
y que soy muy inofensiva
y no me pasearé por su mundo
con mis rojos ramitos de amapolas
ni gritaré a destiempo mi anarquìa
para alterar su mìsera paz burguesa
ni pensarè mas en ese asunto
de las buenas costumbres
de las señoras tan decentes
y sus comodinos perros
porque prefiero la incòmoda libertad
en este luminoso exilio
para siempre
y prefiero que toda esa decadencia
que ví se me olvide de una vez
como se acaba este mediodìa en las mesas
cuando se encienden despacio
las làmparas del atardecer
como amapolas renacidas
acariciadas por la brisa limpia
de este mediterràneo tan vivo de verdad tan vivo...


3.9.09

Cosas simples...


Recuerdo el huerto de mamà
en aquèl pais ajeno y lejano:
las lechugas acresponadas, verdes-jade...
orejas de la tierra, de los huertos.
Y las coles de marmolina, de la
porcelana más leve, los repollos con los niños dentro.
Y las altas acelgas azules.
Y el tomate, pelotita de rubíes.
Y las cebollas envueltas en papel de seda, papel de fumar,
como bombas de azúcar, de sal, de licor.
Los espárragos gnomos, torrecillas del país de los gnomos.
Me acuerdo de las papas,
a las que siempre plantábamos, en el medio,
bulbos de ajo que floreaban sus pinceles morados.
Y las lagartijas de largas colas esmeraldas
y las mariposas de alas anaranjadas.
Y el disparatado vuelo
de las luciérnagas, que iluminaban todo verde sin reposo...
Y la risa de mamà,y sus manos suaves y terrosas
cosechando albaca y perejil,
y aquel sol como una toronja còsmica
iluminàndonos la vida...
Me acuerdo hoy de esos detalles sencillos
y tan ausentes...tan ausentes...

Los àngeles de mi jardìn....













A veces, en el rincòn del jardìn que da a la terracita
de mi alcoba, se me aparecían los ángeles.
Alguno, quedaba allí de pie, en el aire, como un papagallo
blanco -oh, su alarido-, como una llamarada de azucenas
blancas como la nieve o color rosa.
A veces, por los senderos de la casa, algún ángel me
seguía casi rozándome,su sonrisa y su traje, cotidianos:
se parecía a algún pariente, a algún hermano (pero,con aquel
plumaje gris, siniestro, cayéndole por la espalda
hasta los suelos...). Otros eran como mariposas negras
pintadas a la lámpara, a los techos, hasta que un día
se daban vuelta y les ardía el envés del ala, el pelo,
eran un número increíble,cualquier cantidad de ellos...
Otros eran diminutos como moscardas o violetas e iban
todo el día de aquí para allá y ésos no me infundían miedo,
hasta les dejaba un vasito de miel y un platito de aceitunas
en la ventana.
Pero el peor era uno
similar a un vampiro luminoso, granate, aterciopelado...
Se alimentaba de muchas especies y de sólo una.
Las buscaba en la noche, las encontraba, y se las bebìa,
gota a gota, rubí por rubí.
Mi alma le tenìa miedo y la suya tenìa audacia.
Era como un murcièlago risueño y grande,
con rizos largos, y mono celeste,
tambièn silbaba òperas en la nube.
Cuando bailaba,
un picaflor le rondaba por los largos cabellos.
El bramaba y lloraba y le lanzaba humo
(este àngel fuma lucièrnagas sin reposo).
A pesar de todo eso, su colibrì jamàs se detuvo...
Y eso que los àngeles son implacables,
tanto,que dan miedo...

Despertar cantando...


Larga noche insomne...
Amarga noche de cardos.

Cómo quisiera despertar mañana cantando.

Pero amanezco, en cambio,dolorida
de no haberme quedado en ese espacio,
en ese tiempo de morir prestada.


No duermo,ni vivo,
sòlo vaga mi amargura
por la noche
acechando ruidos irridentos,
y recordando malas sombras...
Escarbando escombros,
buscando algùn ideal o destello
de algo puro,algo que se me perdiò
entre las ruinas...
Caminante en lo nocturno,
pordiosera del sueño...

...Y heme cada amanecer esperando,
sin esperar nada,
el paso absurdo de un tren sin destino,
o de algùn faro que ilumine mi desierto.
Abro los ojos de soslayo
como lo hacen las tempestades,
toda mi sangre recogida en mí corazòn
que pulsa desolado.
Ansiosa busco con la mirada un punto,alguno,
sobre las olas graves o en las dunas grises.
Voy hacia la desolaciòn, lejos de todo espíritu.

Una isla no inscrita en ningún mapa,
una célula enferma de credulidad,
un derrumbe de un mundo de mentiras,
una avanzada traiciòn triunfante,
con clarines y hogueras homicidas.

Tabla sola soy, sin náufrago siquiera,
y luchando,
resiento el nuevo dìa,
animada,tan sòlo,
por un herido aliento
mordido por el daño.
Adelante,me digo,
y mi sangre se espesa
en las llamas solitarias del espíritu...

Cómo quisiera despertar cantando,
como antes.

Y me muero de sed y hambre de canto
mientras desborda la aurora
en promisorio bermellón celeste,
y expande
su hoguera en panes, horneándose a lo alto.

Yo estoy abajo,
debajo de la historia,
sepultada entre mentiras apagadas
y engaños marchitos.
Sumergida en humores subterráneos
y en cenizas de huesos
de traidor...

Soy la que no fue, la que no pudo,
la olvidada, desdeñada semilla,
pero existo.

En el corazòn
tengo un sauce inclinado que me llora.
Y niños tristes me llaman, de lejos,sin nombrarme.
Me doy cuenta,
me doy cuenta, yo existo.

Mañana espero despertar... cantando.

Lluvia











Plata limpia, monótona, inasible,
en este día de lluvia
y cielo mercurial,
el corazón del agua está soñando
con bandadas de pájaros
de vidrio,
y en la rama del rosal, se juntan la ausencia,
luces irisadas, y voces
de aluminio.
Hay como un ave gris
rondando en mi alma,
así de blanda,
así
de peregrina.
Es casi tarde, mi niñez descalza,
viene a buscarme por un largo río,
bajo un mar vertical
y aplomado,
como un rumor de Mozart lejano.
Salgo a su encuentro, quedo de su mano,
me desnudo en su piel, líquida cuna,
vuelvo a mi antiguo manantial,
me deshago,
gota a gota, pausada, mansa,
muerta.
Bajo un llanto de nubes,
sobre los charcos
somnolientos, reencarno,
soy de lluvia...


Y la lluvia sonríe, canta dentro
del cristal que me habita
y repercute
sobre un suelo ya antiguo
en otras lluvias, y otras tardes miradas
desde lejos.
Mi ventana de ver el mundo, abierta,
y mi puerta a algún náufrago,
descubro
que no hay puertas,
que nunca hubo ninguna
para abrir, ni cerrar... que estuve afuera.
Y esta lluvia...
La tarde me habla quedo
con voz cansada ya de días,
que repite y repite la aventura
no vivida,
y es su única aventura.
Que no sea la noche aún, imploro:
que esta penumbra vespertina se prolongue
y siga.
Que no llegue la sombra, que no arribe
la hora parda,
y el agua me columpia,
y recién nazco:
es temprano, necesito
de la gracia de un pétalo de tiempo,
del milagro de dar
mi voz exacta.
Un rocío ya apenas, esta lluvia
se ha quedado destellando
sus gotas perfumadas
en las corolas
amarillas y rojas de mi patio.
En cada gota –yo te absuelvo– escucho,
de la espina y la herida
que te hicieron o causaste.
Y bajo esta lluvia, el perdón, y mis rosales,
emplumada de gris, vuela la tarde.

Los lobos...



Los lobos rondaban la casa.
Los lobos siempre rondaron.
Siempre se me dijo que los lobos rondaban y siempre con pèsimas intensiones.
Parecían salir de los paraísos y el rosal.
Los lobos eran blancos y plateados.
Ellos eran muy bellos.
Los ojos como rendijas amarillas.
Y un broche brillante en el pecho entre aquel pelo arisco.
Los lobos entraron a la casa.
Corrimos,la abuela y yo, a esconder los floreritos de sal, de azúcar, de canela,los botones azules como gemas,las canicas,la colección de tacitas y mis listones de colores.

Y a traer el rojo amuleto gitano y las tirachinas,y a esconderse tras las queridísimas sábanas nevadas de la abuela.

Los lobos eran al mismo tiempo, presentes y posteriores,
y al mismo tiempo, visibles e invisibles.
Se oía el rumor de la leche que robaban, el clamor de la miel
y la carne seca que cortaban...
Tambièn se tragaron el piloncillo,los higos en miel,y los mastuerzos.
Llevaron hacia afuera a la abuela de peluche, la que tenía una
guía de rositas alrededor del corazón.
Y la comieron fríamente.
Como en un simulacro,porque la abuela verdadera,estaba en Barcelona.
Y -como si hubiese sido un simulacro- mamà entrò a la
casa y dijo:
-Los lobos rondaron siempre. Están delante de los paraísos y el rosal de la luna.
Y tomando un matamoscas,agregò:
-Los lobos están siempre al acecho y son sumamente peligrosos...pero todo tiene arreglo.

Mamà fuè entonces al rosal,y por detràs de la luna,se le aparecieron de pronto,esas extrañas bestias.
Eran en verdad una manada de seres tristes,casi inmòviles,que nunca salìan màs allà
de los rayitos de luna. Eran,al parecer,de otro mundo,porque el viento y la lluvia
les decoloraron lo plateado y lo blanco,y se volvieron verdes y grises cada vez màs.
Era de ver aquellas nieves de sus pieles,convertidas en algo como matorrales humedecidos,sacudidos por el matamoscas de mamà.
Luego llegò papà,con un leve rumor de pericos y de lirios,y rescatò y reparò a la abuela,y luego colgò unas campanitas de plata al rosal.
y esos lobos,asustados por el tintinear de las campanitas, se fueron para siempre...

Mariposa...


Bajó una mariposa a un lugar oscuro, al parecer, de
hermosos colores.No se distinguía bien. La niña más chica
creyó que era una muñeca rarísima y la pidió.
Los otros niños dijeron:
-Bajo las alas hay una muchacha...
Yo dije:
-Sí, su cuerpo parece una enanita.
Pero, ellos aclararon que era una muchacha de tamaño natural.
Me arrodillé y vi.
Era verdad lo que decían los niños.
Cómo cabía una muchacha de tamaño normal bajo las alitas?
Llamamos a un vecino que es mèdico.
Trajo una pinza.
Sacó las alas.
Y una muchacha nueva se irguió y se marchó.
Y esto que parece casi increíble, luego fue pintado prodigiosamente en una cajita.

2.9.09

Los peinados y la costumbre...


"La costumbre nos teje una telaraña en las pupilas".
Oliverio Girondo










La costumbre
nos impide lanzar
esa primera mirada
por la ventana al despertarse.
nos roba
el gusto del viejo libro
vuelto a encontrar
o la sorpresa
de las pequeñas rarezas
de lo cotidiano,
y nos despoja del asombro
por el mar o por la nieve,
y por la lluvia y su arcoiris,
y la novedad en el periódico,
o jugar con el perro,
y jugar a la dialéctica,
a ducharse,a nadar,
oir nueva la música antigua
y a estrenar zapatos como los niños,
o tomarnos el tiempo de comprender
lo que nunca comprendimos
y escribir palabras nuevas,
y a plantar, a viajar,
a cantar
a bailar
a besar aladas mariposas,
a reir como los rìos,
La costumbre nos prohibe
ser alegres y sorpresivos.
Si,la costumbre es aburrida
y tonta.
Es como una vieja gorda y amargada
que nos lanza a tortazos
al primer suspiro nuevo
a la primera risa matutina
al primer sueño peregrino
y nos mutila la valentìa.
La costumbre nos llena el corazòn
de cosas polvosas y viejas.
La costumbre nos quita amor y vida.
Acostumbrarse es morir igualito
cada dìa.
Y ya tendremos, despuès, la eternidad
para acostumbrarnos a la tumba...

(...)


1.9.09

A flor de piel...


Cuàl,còmo,quièn es un hèroe?
Es el que tiene màs coraje que los demàs?

Acaso es ese que no se equivoca nunca?
Es un super hombre o un hombre corriente?
O es alguien con comportamiento ciego y arriesgado?

Tal vez para tener el temple de una persona heròica,se debe ser,simplemente,una persona decente y hacer lo correcto en el momento justo,como dijera algùn sabio.

A veces,las personas que gustamos de escribir,somos un tanto sentimentales y buscamos siempre un hèroe.

Y suele pasar que dònde menos lo esperamos,de pronto,vemos entre la gente de todos los dìas,los cotidianos,al hèroe que discreto,realiza un acto hèroico,que pasarà inadvertido para casi todos.
Gente del pueblo,del vecindario,de todos los dìas,personas sencillas de las que la historia olvida sus nombres,muchos de ellos,sin medallas,sin que nadie los recuerde,y nunca,ni siquiera una callejuela miserable,de ningùn ingrato paìs,llevarà sus nombres.
La zona del heroìsmo es un lugar extraño.

Zona intemporal en dònde se conjugan las lunas,los riachuelos,los que llegan y los que parten,los vientos marinos y las quillas vencidas,el beso del sol sobre los arenales,la lluvia inmensa humedeciendo las almas,una mirada al sur,un presentimiento hacia el norte,
y un secreto manantial en el espìritu,donde beben las auroras y calman su sed los miedos.

Y un balazo partiendo en dos en presente y el futuro,y su estruendo viajando por la temible oscuridad de un tunel a la nada.

El sonido de un balazo es imposible de borrar de la memoria.
Primero es el chasquido discreto del gatillo,luego la explosiòn del cañòn para empujar la bala,y luego el zumbido mortal que dura el segundo màs largo de todos,y por fin,el impacto sobre un muro,que es un golpecillo sordo,o sobre un cuerpo,que absorbe todo eco.
Y luego el dolor.
Es un dolor intenso y quemante el de un balazo.
Te deja inmòvil,sin aliento,aunque no te mate.
Ves tu sangre correr tibia por tu piel,y entonces aquel dolor a escalas te parte.

No es verdad lo que vemos en las pelìculas: sòlo quien ha recibido un balazo lo sabe. El dolor es tan intenso que no puedes correr,ni tomar un arma y defenderte.
Lo ùnico que puedes hacer,si logras controlar el miedo,es ver en que zona de tu cuerpo entrò la bala,y agradecer a tu suerte,o a tu agilidad,que haya entrado en tu hombro y astillado tu clavìcula,y no entrara en tu pecho,perforando un pulmòn o trozando una arteria,y que sigas con vida.
No te tocaba morir aùn.
Luego viene el desmayo,y què bueno.
Y partes al tùnel.
Si sobrevives,seràn seis meses de cirujìas,y otros ocho de rehabilitaciòn para poder mover tu brazo y el alma.
Còmo que el alma queda màs entumida que el mismo brazo,y sòlo tiene fugaces imàgenes de las ìntimas bahìas emocionales.
Y luego es el regreso a las calles,con sus edificios y su tràfico cotidiano,como si nada hubiese pasado,como si la bala se hubiera perdido en el viento.
Pero la guardas en tu mano,que tiembla,como todo tu cuerpo,al pasar por el sitio dònde recibiste el tiro.
Y entonces,todo es tiempo de lluvias en esa ciudad que proyecta tragedias,almas despobladas y horas muertas,y se quisiera entonces ser nadie en esas pàginas del tiempo ido en hospitales y orillas solitarias.
Y se van conformando los actos en las paràbolas,y se entiende entonces,de pronto,que no se pertenece,que ese balazo te disparò al exilio,que nombrò los dìas en los que fuimos descartados de los pensamientos de algunos que creìamos leales,y tus ojos solitarios descubren la decadencia de los otoños y crece,como una llaga en tu corazòn,la singladura de ser extranjera,ahì y en cualquier otro lugar.
Isla cercada por una especie de fiebre que te hace recordar dìas tristes o azules de enero, pero que se volvieron rìos perdidos de noviembre. El tiempo como un peso de plomo en tu hombro y en tu juventud.
Y todo se vuelve distancia y no hay otra orilla en la noche que se abre a la evocaciòn de mitos,y sòlo se deambula por caminos de gàrgolas y rocas.Lejos,yèndose lejos de aquèllo que te hiriò,y tu corazòn parte en fuga,fatigado,buscando alivio en los pasos al olvido.
Pero los pasos duelen en la herida. Todo duele. Y mientras sufres eso,y el tiempo se desliza en los calendarios,oyes una estela de carcajadas. Si,pareciera que a alguièn le causas gracia,como si fueras una gallina torpe,herida,con la que un malèvolo niño juega,y mientras tu mides los dìas con el dolor fìsico y espiritual a flor de piel,el cruel se burla de ti,incesante sòlo por ocio o tedio,escudado por su gris corazòn.
Aunque el dolor llega a entumir tambièn los sentimientos: el dolor del cuerpo educa al alma,hay dolores intensos como el de un balazo y la intensiòn de matarte en otro ser humano,y hay dolores superficiales y pasajeros,como el del ejemplo de la gallina,que con darle una reprimenda al niñato abusivo,se olvidan pronto,pero es que a veces el dolor te deja con el corazòn tan a flor de piel,que hasta lo trivial se resiente triste...

Pero hablaba de los hèroes.

Esos seres que repasan como las luces de la estaciòn màs germinal,y su resplandor deshace las brumas de la noche profunda.
Esos que escuchan los oràculos,pero no quieren seguirlos y se plantan a tu lado,sin medir los dìas,ni pedir nada a cambio.
Esos,que bajan hacia el mar cuando la lluvia,al inicio del otoño,los empapa,y luego se refugian en los cafés soñolientos
recièn llegada la noche,sin dar tiempo a la tristeza.
Son los mismos personajes de novela,pero un poco màs romànticos y reales.

Todos pueden ser hèroes: la muchacha que llamò a la ambulancia,el empleado de la gasolinera que puso su mano en tu herida para contener la sangre,los paramèdicos que te daban el primer alivio y te sujetaban la mano,los mèdicos que salvaron tu vida y tu brazo...

El amigo que te peinò despuès de la cirujìa,la enfermera te daba palabras de ànimo y calmantes para el dolor,la señora que te llevò rosas,el hermano que no se separò ni un minuto de tu lecho,y los hermanos que viajaron medio mundo para venir a verte,el amigo que te contaba los chistes màs malos y bailaba rolitas de ska en el pasillo del hospital,sòlo para hacerte reir,y ese extraño con look de nazareno,que una tarde entrò a tu cuarto para sanarte y tambièn para jugar contigo un largo y magistral ajedrez,y que teniendo el mate en sus manos,sòlo por bondad,te diò el tablas...
Y todos los que expusieron su vida,sus trabajos,su casa por protegerte,sin pedir nada a cambio...

Hèroes valientes,leales,èticos,bondadosos,admirables.
Y es que me embelesan los hèroes.
Los cotidianos,los discretos,los solidarios,esos,los que en su dura soledad,tienen aùn la inmensa generosidad de darte un dulce regalo: la certeza de que existe lo bueno y lo puro en el corazòn del ser humano.