3.9.09

Despertar cantando...


Larga noche insomne...
Amarga noche de cardos.

Cómo quisiera despertar mañana cantando.

Pero amanezco, en cambio,dolorida
de no haberme quedado en ese espacio,
en ese tiempo de morir prestada.


No duermo,ni vivo,
sòlo vaga mi amargura
por la noche
acechando ruidos irridentos,
y recordando malas sombras...
Escarbando escombros,
buscando algùn ideal o destello
de algo puro,algo que se me perdiò
entre las ruinas...
Caminante en lo nocturno,
pordiosera del sueño...

...Y heme cada amanecer esperando,
sin esperar nada,
el paso absurdo de un tren sin destino,
o de algùn faro que ilumine mi desierto.
Abro los ojos de soslayo
como lo hacen las tempestades,
toda mi sangre recogida en mí corazòn
que pulsa desolado.
Ansiosa busco con la mirada un punto,alguno,
sobre las olas graves o en las dunas grises.
Voy hacia la desolaciòn, lejos de todo espíritu.

Una isla no inscrita en ningún mapa,
una célula enferma de credulidad,
un derrumbe de un mundo de mentiras,
una avanzada traiciòn triunfante,
con clarines y hogueras homicidas.

Tabla sola soy, sin náufrago siquiera,
y luchando,
resiento el nuevo dìa,
animada,tan sòlo,
por un herido aliento
mordido por el daño.
Adelante,me digo,
y mi sangre se espesa
en las llamas solitarias del espíritu...

Cómo quisiera despertar cantando,
como antes.

Y me muero de sed y hambre de canto
mientras desborda la aurora
en promisorio bermellón celeste,
y expande
su hoguera en panes, horneándose a lo alto.

Yo estoy abajo,
debajo de la historia,
sepultada entre mentiras apagadas
y engaños marchitos.
Sumergida en humores subterráneos
y en cenizas de huesos
de traidor...

Soy la que no fue, la que no pudo,
la olvidada, desdeñada semilla,
pero existo.

En el corazòn
tengo un sauce inclinado que me llora.
Y niños tristes me llaman, de lejos,sin nombrarme.
Me doy cuenta,
me doy cuenta, yo existo.

Mañana espero despertar... cantando.

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