8.12.09

Silencioso y sonriente...




Me levanté sin que se dieran cuenta
y salí sin hacerme notar...


Había estado todo el día entre ellos, intentando
hacerme oír,procurando decirles
lo que me habían encargado unos indigentes.
Pero el recado que me dieron
no les interesò en lo màs mìnimo...
El humo,la música, el ruido de las risas y de los egos -estallaban como globos en el aire-,y eran más fuertes que mi voz.
Cansada
de mi trabajo inútil,me levanté,abrí la puerta y salí
del hermosìsimo lugar
con mi absurdo còdigo de ètica bajo el brazo.
Desde la calle miré por la ventana:
nadie había advertido mi ausencia
(sòlo me viò el traidor que,acobardado, fingiò mirar hacia otro lado).

Caminé.

Volví el rostro:
...y sòlo usted me seguía,silencioso y sonriente,
con un còdigo de ètica
similar al mìo,
en sus manos...

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