19.2.10

Àngeles caìdos...





Desde su ventana observa cada día los cientos de palomas que se posan en el tejadillo de enfrente.

No se sabe porque adquiriò la costumbre de insultarlas: se asoma y grita: "guarras, asquerosas, ratas voladoras, portapiojos,cabronetas, jasdeputa!..."

Ellas permanecen impasibles.

Ayer su mujer entrò a la habitaciòn muy asustada:
–Las vacas se niegan a dar leche, esto es el fin –manifestó la esposa.
–Todavía no. Este cuento acaba de empezar. Y, en lo que a las vacas se refiere, ya han hecho esas putadas otras veces,y sabemos que se ponen locas... Tomémoslo con calma –tranquilizó el marido,con ganas de seguir humillando a las palomas.
–En efecto, pero esta vez la cosa va más allá: los cerdos se niegan a morir –dijo la mujer al borde del llanto.
–Aun desangrándolos? –elevó una ceja el marido.
–Aun desangrándolos –sollozò la esposa.
–Aun desangrándolos con saña?
–Aun desangrándolos con saña –afirmò la llorosa mujer.
–En tal caso no queda más remedio que admitirlo-dijo el marido con un hilillo de trèmula voz-...esto es el fin...No podràs hacer màs tortas de chorizo...

Y es en este justo momento, que sobre su tejado,caen muertas infinidad de palomas...
Quizà todas...
Como si fuesen àngeles caìdos...

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