19.2.10

Chocolate cubano...




–¿Crees que serán de chocolate?

–Quienes?

–Los negros...

Eso sonaba fascinante.

Dejé de botar la pelota y saqué la piruleta de canela roja,la de pensar.
Sí, sonaba fascinante, pero nunca había visto a un negro de verdad -quitando el rey Baltasar, y probablemente –y al pensar esto se me vino el mundo abajo– nunca llegarìa a ver uno, y en caso de verlo...dejaría que unas crías como nosotras le chuparan?
Y por otra parte,me dije:...a qué venía esta pregunta de Trini?
–A qué viene eso?
–Qué dices?
Me saqué la piruleta de la boca e insistí.
–Digo que a qué viene eso, lo de los negros de chocolate.
–Ah, es porque la niña nueva en el cole,la que recomendò tu papà, es negra como el chocolate.
–Si...?-abrì la boca asombrada pues yo no habìa visto aùn a los amigos cubanos de mi papà.
Y sòlo pude preguntar:
-Chocolate amargo o envinado....?- sumergida ya en un mar de curiosidad...
Pasamos la mañana haciendo conjeturas respecto a la materia de que estaban hechos los negros, pero no llegamos a resolución alguna. Nadie sabía nada al respecto. Ni siquiera Lalit
o Garza que llevaba gafas y se sentaba en primera fila y sabía más que ningún otro de la clase de casi todas las cosas, pero no sabía nadar en el rìo ni usar un tirachinas..Decidí consultar al hombre más sabio del mundo. Mi papà.

-Pa...tus amigos los negros cubanos son de chocolate?
-Pero hijita,què pregunta tan dulcemente racista...-contestò papà entre risas.

Su respuesta no resolviò el asunto.
Al día siguiente, ni Trini ni yo habíamos averiguado nada sobre el tema. Ni siquiera Lalito Garza, que había consultado en el ordenador de su mamà que era la secre del edil del pueblo.
"En la entrada de chocolate –explicó– no menciona para nada a los negros. Y en negro dice algo de la raza melánida, pero no sé si eso es un sabor o què ...".
Por eso resolvì hacerme amiga de la niña negra y la invitè a jugar a las tacitas y con mis muñecas de papel para vestir. Y, sorpresa, en el recreo, con dos coletitas de churro en su cabeza crespa,y una sonrisa blanca como las sàbanas del rìo,la negra empezò a cantar tan bonito pero tan bonito,que desde entonces fuè llamada Margarita,y no "eh,tu pinche negrita",conviertièndose en una niña admirada por todos debido a su bella voz,que la llevò a integrarse al coro escolar y tener un nùmero especial en el programa del dìa de las madres de la escuela.
Tras unos días de sana amistad, gratos ratos de juego en el recreo y vanas indagaciones, decidì preguntarle. Y Margarita, que venía de Varadero y no de África, contestó:

–Jo, tonta, es que van de troncos gallegos los de este pueblo,mujè...


Trini se sintió herida en su orgullo tamaulipeco, y se enfadó muchísimo, y se fue a por ella.
Margarita se echó a correr y todas detrás suyo. Muchas se quedaron atrás cuando entrò a los terrenos de la huerta de mi papà, pero yo le dì alcance porque me eran conocidos los recodos de las arboledas... La sujeté por detrás.

–Perdona,pero ahora debo morderte –le dije un tanto consternada.
Y la mordì con ganas,dàndole una buena tarazcada en la mejilla.
Margarita comenzò a chillar y a patalear hasta que la soltè asombrada:

–Ostras!! Jo!!! pero si tú eres una niña de verdad...

–Pues claro, imbécil ! –se quejó Margarita.

Me soltò una patada que no me alcanzò y se fuè corriendo a acusarme con mi papà... No la seguì. Desilusionada, fuì a la tiendita de chucherías y comprè mi piruleta de canela roja y unas barras de chocolate. Caminè hasta el descampado junto al rìo, y allí me sentè a reflexionar sobre mi error... Y recapacita que recapacita y vuelve a recapacitar, concluì que
me había equivocado de cabo a rabo ya que:
1.- Las apariencias engañan...
y 2.-Si los negros fueran de chocolate, se derretirían...

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