3.4.10

La princesa Colibrì...


Corre por el aire,
y no para un segundo su vuelo.
Tiene miedo de amor:
la niña àgil está asustada,
porque ayer evadiò apenas
el arco y las flechas reales
cuando vio a los guerreros
dispuestos a darle caza.

El vuelo de sus alas
cortò el aire y cruzò
invisible sobre ellos
tan suspiro fugaz,
que el rey dijo: "Matadla".
Pero el guerrero azul dijo:
"Está llena de gracia,
tiene el vuelo ligero
y las alas le brillan
al descender la noche.
Y cuando vuelve a palacio
huele a hierba y miel su pelo
y tiene los pies fríos
de haber volado tanto.
No la matéis, señor,
es Colibrì, la pequeña,
la más amada,
a la que habéis prometido
ser emperatriz de Tokio...
Dejádmela que viva.
Le cortaré las alas
y aunque se vuelva triste
los cielos de Okinawa
no volverán a verla..."
Eso fue lo que dijo.
Por eso ella corre por el aire
y no detiene un segundo su vuelo...

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