3.4.10

Mientras duermes...


Estoy aquí.
Pasa.
Un momento y termino.
Escribo algo difícil
sobre apegos
y absurdos...
Hace frío?
Hace amor, lluvia, viento?
Qué me traes?
(...Una manzana con caramelo?
...La fruta del Paraíso para niños,
qué detalle...)
Deja que también pasen
los árboles que vienen contigo,
el bosque, el mar, las grandes cataratas.
Esa ardilla que tengo aquí,
en el hombro,
me cuchichea brisas
y los pájaros llenan
de insurrección la casa...
Hemos tenido desilusiones
esta noche?
Siéntate.
Quito libros, papeles.
Como siempre
la invasión de las letras
que ya trepan, -las ves?-,
por paredes y techos.
Tienes las manos pálidas
y en tu cara
hay pesar y cansancio.
Quieres café...
una manta..
un poco de silencio...?
El sofà tiene floja
la sonrisa que rechina,
has de perdonarlo,
ya es viejo...
Toma mi cojìn preferido.
Quiero que estés contento aquì.
Escribo mucho.
Tanto como tu operas.
Qué ocurre?
La niebla del sueño se interpone,
y ya no me ves.
Los pájaros te ocultan
y esas ramas me vuelven
parte del bosque.
Te has quedado dormido.
Te albergan mis hojas.
Y mis ojos vegetales
te cobijan cerca. Tengo nidos
en los brazos y el pelo.
Devuélvete a tu pura
silueta de dormido,
a tus pàrpados perfectos
a tus pestañas recogidas,
a tu gesto inocente
rendido en la almohada,
a las horas de ensueño.
Vuelvète ese niño
que a solas descubrí
tras tu vigilia.
Ahora te comprendo
en este silencio...
Tomo una taza de café,
escribo mientras duermes,
y en la terraza
nace una luna niña, emergida
del polvo de los astros...

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