15.4.10

La medicina del duende...



La arboleda luctuosa giraba en torno al hospital. Cayó lluvia y tristeza.
Sobre la calle quedaron unas piedras, chicas, y otras más grandes; eran
muchísimas; parecían pequeñìsimos hipopotamos en los charcos.
Sus làgrimas brillaban con furia, con desesperación. Creía que se iban a ir como liebres saltando y no se iban.
Entrò corriendo a su casa,pero, todo era distinto.
Los roperos abiertos guardaban nubes nuevecitas en su interior.
Pètalos de flores sobre la cama y un duende que asomò de sùbito,y que hacièndose altìsimo en un tris,le diò una medicina que contenìa estrellitas de sabrosos colores.

Un pajarillo totalmente azul tonteando volaba, siempre, en el mismo lugar, al alcance de su mano: no lo pudo tocar pues el duende,en ese momento, le sonriò tan gitanito...que entonces ella se deslumbrò de ese sol,y se le cayò el yeso del brazo,y se le cayó el vestido,y se cayeron las margaritas y la casa,y el cielo con toditos sus luceros.
Quedò prendida a no sé qué,
y a nada...

Y el beso del duende...pero eso ya serìa despuès, cuando quedò convertida su alma en mariposa...

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