8.5.10

Los huevos del Sensei...






El Sensei no ha querido alcanzar el Nirvana durante estos dìas,por sus huevos.
"...Si allí donde hay humo hay fuego, en ese armario necesariamente hay un huevo", pensò el Sensei entre desconcertado y satisfecho del silogismo al encontrar una gallina moteada entre sus camisas.

El huevo nùmero uno lo hallò en el cajón de los calcetines blancos, destacando el tono ocre del cascaròn.
Por la tarde,cuando el Sensei volviò del trabajo, la gallina le esperaba bebiendose el sake de la nevera.
El Sensei le preguntò qué hacía allí.
La gallinàcea no supo explicarse.
Y entonces el Sensei encontrò el huevo nùmero dos en su maletìn, seguramente tambièn hijo de este animal...
No conociendo las costumbres alimentarias de esta especie, optò por pedir pizza. La comieron viendo televisiòn, pues el Sensei había llevado los huevos al sofá,para que la gallina pudiera empollarlos con mayor comodidad.
Fue la gallina quien comenzó a hablar rompiendo el hielo. Y despuès de 15 minutos de charla y tomando confianza,el ave le dijo al Sensei :

–He de ir a la farmacia por algunas cosillas de mujeres,o hembras,mejor dicho...Te importaría hacerte cargo de los huevos?
–Faltaría más, ve tranquila.
La gallina saliò rauda.
El Sensei,buena gente como es,se acuclillò con ambos huevos bajo las posaderas.
Asì lleva dos semanas.
Y la muy cabronceta de la gallina no ha vuelto...

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