18.6.10

La mirada del tiempo...


Cerremos esta puerta...
Lentas, despacio, que nuestras ropas caigan
Como de sí mismos se desnudarían dioses.
Y nosotros lo somos, aunque humanos.
Es nada lo que nos ha sido dado.
No hablemos pues, sólo suspiremos
Porque el tiempo nos mira.

Alguien habrá creado antes de ti el sol,
Y la luna, y el cometa, el espacio negro,
Las estrellas infinitas.
Ahora juntos, ¿qué haremos? Sea el mundo
Como barco en el mar, o pan en la mesa,
O el rumoroso lecho.
No se alejó el tiempo, no se fue.
Asiste y quiere.
Su mirada aguda ya era una pregunta
A la primera palabra que decimos:
...Todo.

José Saramago.
De su libro Poesía completa.

11.6.10

La guerra...


De súbito, estalló la guerra.
Se abrió como una bomba de azúcar
arriba,en la nube. Primero, creímos que era juego,
después, vimos que la cosa era en serio.
El aire quedó ligeramente envenenado.
Se desprendían los murciélagos
desde sus escondites, sus cuevas ocultas caían a las ollas,
como rosas, como ratones que volvieran del infinito,
todavía, con las alas.
Por protegerlos de algún modo, enumerábamos los seres y las cosas:
"Las lechugas, los reptiles comestibles, las tacitas...".
Pero, ya las rocallosas se habían vuelto aviones; cada uno, tenía calavera y tenía alas, y ronroneaba cerca de las nubes, al alcance de la manos pasaron los batallones al galope, al paso. Se prolongó la aurora quieta, y al mediodía, el sol se partióen dos...una mitad se fue hacia el este,la otra hacia el oeste.
Y los repollos acresponados, blancos -rosas-nieves de la tierra, de los huertos-, de marmolina, de la porcelana más leve, los repollos sin detenerse por llevar a los niños dentro lanzaban horribles imprecaciones a grito pelado a las altas acelgas azules.Y el tomate, herido de rubíes les respondía a los repollos josdepu con tomatazos en plena caradura.Y las cebollas envueltas en papel de seda, papel de fumar,
como bombas de azúcar, de sal, de alcohol,no paraban de llorar.
Y de pronto hubo un silencio acojonante...
Es que cruzó un navío de otros mundos con su luz conmovedora.
No sé por qué, me dió tanto miedo, pero no intenté huír y como nieta de guerreras chipewas,me pinté las marcas de guerra en el rostro y tensé mi arco con una flecha de claveles y apunté directo al corazón del invasor.
Pero su nave astral hizo crecer nuevas cosas bonitas y raras.
Y fué en ese momento cuando un duro misil de azucenas rompió mi arco y me detuvo.
Entonces los espárragos gnomos, torrecillas del país de los gnomos,sacaron las ramitas de las olivas.Y las patatas, a las que siempre plantábamos en el medio un tulipán,fueron las que sacaron las banderas blancas.
Y las víboras de largas alas anaranjadas tiraron las hachas y los winchesters y lanzaron besos de sopa de búfalo calientita...
Y el humo del tabaco de las luciérnagas, que fumaban sin reposo la pipa de la paz nos mareó...Y volvió el amor,como si el abuelo y la abuela,como si mamá y papá,como si los ancestros volvieran a la vida montando sus potros pintos por las laderas doradas...
Y a la eternidad volaron las palomas blancas...
Pero de esto ya hace mucho, aquella vez, cuando estalló la guerra,arriba de las nubes.

El banquete de las perdices felices...


Ya era hora de que las pobres perdices cobraran una feroz venganza. Y es que todos los cuentos terminaban siempre con un supuesto final feliz para todos, salvo para las pobres perdices que acababan siendo devoradas en los banquetes al final de los cuentos,y ese es el motivo por el cual esas avecillas detestan a la monarquía abusiva y decadente.
Ah,pero esta vez se han vuelto astutas,y se han valido de argucias brillantes,y republicanas,y.recurriendo a unas setas especiales del bosque, han logrado cambiar los roles en el banquete,que ahora será para las vengativas perdices, y el menú: claro! será un asado avinagrado de Príncipe frito con Princesa a las brazas...

Cosechas mexicanas...



Ellos no tenían naranjos,pero tenían siempre las cosechas de amapolas más rojas,y la canabis más centelleante y más verde jade...
A veces, al mediodía, cuando no había dinero en casa y el sol embriagaba -si no, nunca nos hubiésemos atrevido-, mi madre y yo, tomadas de la mano,y a escondidas de papá,íbamos por los senderos de la huerta, hasta pasar la línea casi invisible de un viejo cementerio abandonado,hasta la pista de las avionetas del cártel.
Las amapolas erguían bien alto su farol de granos...cada grano era como un rubí sin facetas con una centella dentro.
Ellos estaban aquí y allácon las metralletas negras y los paliacates rojos,y parecían escudriñar diminutas piedrecillas, grandes horizontes, o meditar profundamente sobre la muerte en esos lugares. A nuestro rumor alguno dirigía hasta nosotras la mirada como una flecha mortal de oro o de plata.Mamá les vendía entonces las naranjas frescas,los cigarros,los dulces y los panellets,recogía los dólares y mientras ellos chupaban el jugo de las naranjas con gusto,nosotras huíamos sin volvernos, temblando por entre las tumbas, bajo el inmenso sol tamaulipeco...

Rocío...

Al asomarme, te vi, rocío, y recordé el país de antes.
"Antes" es el más hermoso país.
Cuando por sobre todo ponías tu blanca fantasía, tu oscura confitura sobre el río,y hasta los mágicos claveles guerreros amanecían con un copete de plata, velada su taza de rojo café, de canela ardiendo.
Sobre la albahaca, el diente de león,las ciruelas, las milenarias hadas jovencitas que pululaban entre nosotros, allá, junto a los naranjos y los toronjiles.
Tu bordadura de luna asustaba a las arañas, que quedaban inmóviles; alhelí sobre alhelíes; lirio sobre lirios, lila de nieve. Por tus reflejos se perdía el rumbo de la escuela; llovías sobre las manos de mamá, que preparaba el desayuno, fuera, hacías los ramos de gotitas con tu gran traje de baile y popelina transparente,mientras mamá hacía las ensaladas con celeste rocío sobre la jugosa lechuga y el diabólico ají, las grandes ensaladas verdes y granates, con las cuales crecimos, y vimos pasar los años y las clases, las muertes y las bodas, la vida de los cielos y la tierra...

El aroma del paraíso...





Arbolito de gardenias,
te conocí el día último de mi infancia,
a lo lejos te confundes con la abuela,
de cerca, eres el aparador
de donde ella sacaba el perfume y los sueños.

A ti bajaron los chupamirtos ladrones;
de ti se aromaban los pastores y los gatos;
los pastores, enamorados como gatos,
los gatos, serios como hombres,
con sus bigotes y sus ojos de enamorados...
Esclavo negro leal arbusto
sosteniendo criaturitas, inmóviles, nacaradas.
flores virgencitas de velos albos,
dulcificando al aire, allá en el patio.
Eres la abuela, eres mamá, eres rosa, todo eres,
con tu eterna juventud, tu vejez eterna,
niña de rom, niña de novia,
niña de muerte.
Las gitanas entre risas
de ti sacaban las estrellas como tazas,
las tazas como estrellas.
Estuvo oculto en tus ramos mi Libro del Destino.
Te has quedado cerca,y te has ido lejos.
Y yo voy retrocediendo hacia ti,
y voy avanzando hacia ti.
Te veré en el cielo,arbolito.
Y es que...
qué aroma puede tener el paraiso eterno sin ti...?

4.6.10

El gigante...



Se llegó a creer que eso que colgaba de la pared era algo así como un colmillo del descomunal lobo Fenrir,el hijo del dios vikingo Loki, pero no...el minúsculo anfitrión explicó que no, que era nada menos que su primer diente de leche.
Parecía increíble, pero evidentemente el anfitrión debió de haber sido un gigante que había estado encogiéndose, año tras año,conforme se iban descubriendo sus mentiras. Ahora, cincuentón, tiene el tamaño de un gorgojito.
Conserva, sin embargo, su grotezca figura humana.
Nos acompañó hasta la calle recién llovida y antes de despedirnos lo vimos nadar vigorosamente en el aguazal. Nos gritó, mientras braceaba, que la próxima vez que volviéramos a visitarlo trajéramos una lupa de buen tamaño...

Plan de huída...


Alrededor del Sensei han estado ocurriendo desgracias.
Como no puede evitarlas, se dedica a tratar de ignorarlas escribiendo incongruencias (como esta:
"El cuento más corto del mundo,por el Sensei:Érase una vez un colorín colorado...fin")
Y es que hace tiempo que planea escaparse de la isla donde ha vivido toda su vida, pero no encuentra el momento, ni la salida, ni las llaves de la lancha.Así que ha decidido trazar un plan de evasión con su discípula Asumpta,y tirarse al agua aunque no sepa nadar bien.
En todo caso,comprobará una vieja teoría que le ha rondado por la cabeza desde niño: Si evaporada el agua por el calentamiento global,el Sensei todavía se sostiene nadando en el aire, no cabe duda: es que es un ángel... y si muere ahogado o por la caída,quiere decir que no lo es. Claro que el Sensei es más listo que eso y pudiera tener alguna otra alternativa bajo la manga...

Sombras...


Alrededor de la mesa, los vivientes,comían y hablaban, en aquella noche extranjera,y sus sombras por las paredes se movían acompañadas como ellos mismos,y gesticulaban, sin voz.
Eran dobles, triples,eran trémulos,a la luz de los mecheros de acetileno,
por las paredes seculares, densas, frías,y vagamente prodigiosas.
Eran más irreales que las sombras.
Sabían que la noche era un jardín de nieve y lobos.
Y les gustaba estar vivos, entre vino y brasas,muy lejos del miedo y de todas las presencias vanas envueltos en ternura y mantas.
Hoy todavía se preguntan por el singular destino de las sombras que se movieron juntas, por las mismas paredes…
Ah...las sin melancolías, sin promesas, sin cobardias...
Tan evasivas... enlazándose y perdiéndose en el aire…
Y sin ojos para llorar...

Boda Cósmica...

Se encontraron en el manzano. Era una noche cerrada, oscura.
Le dijo: Paseas entre las flores?
Contestó: Siempre salgo al jardín...
Sonriendo musitó: Yo, también, siempre salgo...
Pero, en ese momento, irrumpió la luna. Con todos sus tules.
Y con una llaga, como si hubiese sido violada dentro del traje de novia.
-Qué tiene la luna?
-No sé...
-Tendrá el corazón herido...?
A la enorme luz, se vio que la Vida estaba absolutamente desnuda, sólo con las trenzas múltiples, larguísimas.
El traje de la Muerte era augusto y deslumbrante.
Como el de un guerrero.
Como el de un clavel negro.
Al verse a los ojos, la Muerte y la Vida se colmaron de tul.
Y en el altar de los huertos, los cirios humearon. Pasaron los animales del crepúsculo, con las astas llenas de cirios encendidos y llegaron vistiendo galas el abuelo y la abuela, ésta con su vestido de rafia, su corona de pequeñas flores de lavanda.
Y dío un ramo a la novia ,que cargó todo su tul de florecillas azules, y tuvo los huesos de tul...
Por los senderos del huerto,llegaron carruajes extraños, nunca vistos, llenos de niños y de viejos. Venían sembrando arroz y confites,naranjas y huevos de paloma. Sabían que mañana habría palomas y arroz y magnolias por todos lados.
Tendieron la mesa...le dieron preferencia al druida pues era el que iba a celebrar la boda,con su oz de oro y su alegría. Luego partieron un pastel lleno de dulces, de pajarillos, de perlitas.Se dieron el beso bajo una ramita de muérdago.
Se oyó el cuchicheo de los niños, de los viejos.Y risitas.
Los cirios humearon. La música se volvió luz.
Los novios abrieron sus grandes alas blancas...y se fueron volando por el cielo.

Araña...



Esta noche de viento
un solitario habitante de las paredes
se decidió a salir de su hoyo:
oh... araña de oro y jade,
bicheja
toda de luz y telaraña,
te vi de cerca,
vi gotear tus orejitas
adornadas con brillantes.
Antigua sibila,
tienes tu templo
en el cerrado ropero,
pero, esta vez
te vi volar,
vi tu sombrilla,
tu mantoncito infame
prenderse de la nada,
que presagias en tu capullo de azúcar?
Espero muchas cosas
de esta noche
en que te decidiste a reinar frente a nosotros
mientras, afuera, el viento del mar
destruye los malvones...