11.6.10

Cosechas mexicanas...



Ellos no tenían naranjos,pero tenían siempre las cosechas de amapolas más rojas,y la canabis más centelleante y más verde jade...
A veces, al mediodía, cuando no había dinero en casa y el sol embriagaba -si no, nunca nos hubiésemos atrevido-, mi madre y yo, tomadas de la mano,y a escondidas de papá,íbamos por los senderos de la huerta, hasta pasar la línea casi invisible de un viejo cementerio abandonado,hasta la pista de las avionetas del cártel.
Las amapolas erguían bien alto su farol de granos...cada grano era como un rubí sin facetas con una centella dentro.
Ellos estaban aquí y allácon las metralletas negras y los paliacates rojos,y parecían escudriñar diminutas piedrecillas, grandes horizontes, o meditar profundamente sobre la muerte en esos lugares. A nuestro rumor alguno dirigía hasta nosotras la mirada como una flecha mortal de oro o de plata.Mamá les vendía entonces las naranjas frescas,los cigarros,los dulces y los panellets,recogía los dólares y mientras ellos chupaban el jugo de las naranjas con gusto,nosotras huíamos sin volvernos, temblando por entre las tumbas, bajo el inmenso sol tamaulipeco...

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