4.6.10

Sombras...


Alrededor de la mesa, los vivientes,comían y hablaban, en aquella noche extranjera,y sus sombras por las paredes se movían acompañadas como ellos mismos,y gesticulaban, sin voz.
Eran dobles, triples,eran trémulos,a la luz de los mecheros de acetileno,
por las paredes seculares, densas, frías,y vagamente prodigiosas.
Eran más irreales que las sombras.
Sabían que la noche era un jardín de nieve y lobos.
Y les gustaba estar vivos, entre vino y brasas,muy lejos del miedo y de todas las presencias vanas envueltos en ternura y mantas.
Hoy todavía se preguntan por el singular destino de las sombras que se movieron juntas, por las mismas paredes…
Ah...las sin melancolías, sin promesas, sin cobardias...
Tan evasivas... enlazándose y perdiéndose en el aire…
Y sin ojos para llorar...

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