2.7.10

Cálido viento...



En el ímpetu del verano surge el blanco oleaje al giro del viento: níveo hasta que duele. Cierro entonces los ojos lacerados por el fulgor del sol y lo siento...
Pulo entonces mi alma en los garfios del viento.Soy sin forma, hecha polvo de agua,diluida en un cielo de cirrocúmulos.
Del llanto amargo al lloro ledo, de la inquina al amor. Salto... Boto y reboto. No acabo en tejer un sueño huidizo y desmadejo. Sin brújula, sin cadencia, a compás quebrado. Achico la piel y me reduzco. Olvido achicar también mi corazón: exploto. Como uva en prensa, rompo hollejo, me hago lirio y amapola.
Al aire eludo el cerco y me elevo y ya nube me sosiego,y al agua resbalo y caigo a tierra: me enareno...
Carrusel de emociones sincopado que pasa de anhelo a insidia, y de insidia al alboroto, y del alboroto al estupor de una chispa enciende el negro en mil colores y me dejo llevar en el remolino irisado.
Paladeo la vida: el verano, el sol, el viento.....

Campeón virtual...



Después de haber ganado un mundial de fútbol, llegar en primer lugar en una carrera de automóviles, ser el mejor bailarín, ganar una batalla en una misión de guerra, haber rescatado al mundo de un ataque extraterrestre y haber tenido un romance apasionado con Angeline Jolie , el hombrecillo se retira de los Juegos online para escuchar los ladridos de su mujer y tratar de conseguir un préstamo para pagar sus deudas...

Las espinas...



Nuestros padres dijeron que iban a morir y que fuéramos nosotros a pasar los días venideros a casa de los abuelos; iba a pedir que no, pero, no pude. Tomamos el avión que partía el mundo. Y eran las nueve de la mañana cuando llegamos al jardín desconocido, y el sol centelleaba; las flores eran todas rosas y lirios; los lirios eran todos blancos; pero, algunos tenían una marca rosada en el medio, y las rosas eran rojas, blancas, amarillas, de todos los colores, color dalia, color leche; había tantas que parecía que no había ninguna. Había un perro que corría y jugaba, siempre delante de mí. Pero, cuando llegamos a la línea divisoria del pasado y el futuro, me detuve; la antigua fiebre reapareció de nuevo, el escalofrío; vi los días futuros en que desolada tendría que beber lagrimas, soñar cosas monstruosas, e iba a avanzar por la puerta diciendo que, así, yo nunca sería feliz, que… Nada dije; seguí envuelta en llamas. Cuando se abrió la puerta de la casa, vi la cocina blanca donde se trasformaban tantas cosas, los cuadros plateados, y entré dura y oscura como una vara, y besé, de lejos, a los familiares y la abuela vino con un platito de arroz con leche y el zurear de una paloma en la voz y siguió tras de mi...
Me decidí lentamente, y velozmente recordé a aquellas plantas que conservaban rostros y alas como si fueran santos o pájaros. Avancé con los ojos cerrados, bien abiertos; corrí, no por retroceder.
Me agarré a la primera hoja que se me tendió; los pies empezaron a hundirse; entonces todo fue más veloz, se me cayó la túnica, las hojas crecían con rapidez.
Yo ya era una rama, una retama; vi que casi, era, ya, una rosa...una rosa con espinas. El viento me mecía suavemente. Pero, a la vez estaba bien fijada a la tierra.
Así fue que morí de niña en la misteriosa casa de la abuela...

1.7.10

Una mala novela...



Cuando escribiò la palabra Futuro,la primera sílaba pertenecìa ya al pasado.
Al escribir la palabra Silencio,la destruyò con el sonido del làpiz sobre el papel.Y cuando pronunció la palabra Nada,creò algo que no cabìa en ninguna no-existencia.Fuè entonces que los pequeños compromisos,huyeron en desbandada, escapando de las páginas al galope sobre la grupa de fantásticas excusas.
Sólo quedó, reinante, la enorme obligación del protagonista de sostener unas mentiras triviales. Y fué por eso que la historia se volvió lineal, los personajes secundarios se diluyeron en su insignificancia, y el lector... se aburrió.
Y esa novela murió sin pena ni gloria...

Castigo oceánico...



Ocurrió que Poseidón quiso poner fin a la corrupción reinante en los ecosistemas submarinos. Así, dispuso que todos los océanos se secaran,y durante un periodo de cuarenta días y cuarenta noches no hubo una sola gota de agua en el mundo... Sin embargo, el todopoderoso marino resolvió ser compasivo, de modo que avisó a la oceánide Ariel para que construyera una gran pecera, donde una selección de los peces y pulpos más virtuosos pudiera salvarse de la catástrofe...

Zapatos azules...



Había nacido con zapatos. Azules, finos, de taco alto,
que fueron la desesperación de todos los que la vieron
en aquellos días perdidos en el tiempo.
Y en la cara tenía varias dentaduras, y lentes celestes como
el fuego.
Al pasar, por la tarde, parecía el ángel de la devoración con
pies azules.
Mas, en realidad, amó la luz solar. Comía guindas, llevándose
una a cada boca.
Y sentía cierto temor e inmenso amor hacia el Maestro Tigre que llegaba en la noche a buscar doncellas.Y se perfumaba y se adornaba con las turquesas de Capadocia y era la primera en la fila,para brindarse a él...
Pero el Maestro Tigre detestaba los zapatos,y más si estos eran azules.
Y nunca la eligió...

El mismo diablo...


Sentada en medio de la soledad del bosque observo a los nogales que con precisión acomodan sus frutos exquisitos dentro de las bolsitas de madera. Se oye el breve chirrido de las cigarras que buscan amores. En la casa todos descansan y parece que no hay nadie. Sólo yo, como siempre, no puedo dormir; ando con la pequeña lámpara sorda,buscando rarezas, pero, igual no puedo dormir.De pronto, se retrae el trabajo de los árboles y el amor de las cigarras.Las flores de San Juan corren por el aire y por la tierra como una enredadera de madreselvas,las siego, las pongo en el cesto; de pronto, me estremesco y luego quedo inmóvil...huye hacia la casa un aroma a óleo de nuez y azucenas y entra por las ventanas una brisa salada que llega del mar. Me recuerdo hace mucho tiempo sentada en el comedor y trazando mis deberes,y luego cruzando el campo para ir a la escuela y los platitos y las tacitas, en línea, como calaveras de nenas recién nacidas.
Surge entonces el mismo diablo...uno que se para a mi lado. Desde allá,desde el pasado,noto que hay algo extraño entre las paredes,algo que acude y que se oculta, aunque lo busque en el jardín o en la cocina por disimular...luego arriesgo: “– Creo que es el mismo diablo otra vez,el de la Noche de San Juan,que quiere fiesta y alboroto y no deja que yo termine mis labores,y me provoca con risas y rumbitas,pobrecillo,tiene ganas de jaleo, de cava y de panellets...
Yo nada digo y lo ignoro,y él vuelve a su fuego y a sus flores...Yo sé que mañana volverá,y surgirá de nuevo, se parará a mi lado con su tez oscura, hermoso, alto casi como un hombre,y me mirará, y me dirá que me quiere ver bailar, que va a ir conmigo por el campo,hasta la playa, para recoger retamas,y saltar las fogatas...

Higos...









Cuando nací había muchísimos higos. No puede ser, me diran,cómo te acuerdas?
Sin embargo fue así; estaban en todos los árboles, áun los que no eran higueras, y en medio de las flores. Oscuros, celestes o rosados; algunos desde el origen, traían adherida una violeta o una mosca. O en el punto central entresacaban una perlita. O se desprendían girando como astros envueltos en anillos de colores, hasta que casi exánimes desbordaban su miel sobre la hojarazca....
Se sentía un aroma a almíbar y azucenas.
Yo, en medio de mi primer lloro, pues era a los pocos minutos de nacer, dije a mi madre: Hay higos.
Y mi madre escribió,sonriendo,una carta a mi rosa abuela, y le dijo: Mira lo que dice.
Y mi abuela leyó la carta, demasiadas veces, y luego,con los ojos bajos y húmedos sobre mi foto,y una tremenda corona de higos negros, gruesos y escurriendo miel sobre su frente, entre sonrisas, y en voz apenas audible dijo digna nieta de su abuela, guiñó un ojo y me lanzó un besito muac...