1.7.10

Higos...









Cuando nací había muchísimos higos. No puede ser, me diran,cómo te acuerdas?
Sin embargo fue así; estaban en todos los árboles, áun los que no eran higueras, y en medio de las flores. Oscuros, celestes o rosados; algunos desde el origen, traían adherida una violeta o una mosca. O en el punto central entresacaban una perlita. O se desprendían girando como astros envueltos en anillos de colores, hasta que casi exánimes desbordaban su miel sobre la hojarazca....
Se sentía un aroma a almíbar y azucenas.
Yo, en medio de mi primer lloro, pues era a los pocos minutos de nacer, dije a mi madre: Hay higos.
Y mi madre escribió,sonriendo,una carta a mi rosa abuela, y le dijo: Mira lo que dice.
Y mi abuela leyó la carta, demasiadas veces, y luego,con los ojos bajos y húmedos sobre mi foto,y una tremenda corona de higos negros, gruesos y escurriendo miel sobre su frente, entre sonrisas, y en voz apenas audible dijo digna nieta de su abuela, guiñó un ojo y me lanzó un besito muac...

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