30.11.10

La tristeza del nogal...



En medio de la soledad del bosque,el nogal acomoda con precisión sus frutos exquisitos dentro de unas bolitas cascarosas de madera. No se distrae con nada,ni con la brisa lluviosa del otoño ni con el breve alarido de las ardillas que buscan amores en los prados. En las frondas todos descansan y parece que no hay nadie. Sólo yo, como siempre, no puedo dormir la siesta y ando atenta a la dulzura de las violetas, y por eso noto que de pronto,se retrae el trabajo del nogal y el amor de las ardillas.
Es que cruza un navío de otros mundos con su luz conmovedora.
No sé por qué, me da miedo, e intento huír.
Pero, la nave astral ha hecho crecer nuevas cosas.
Y un blanco cantero de azucenas me detiene.
Entonces todo cambia,y el nogal,hundido el la tristeza, se obsesiona en llevar la contraria: Se hace conciente de que sus nueces son pocas y exageradamente ruidosas, así que decide pedirles atentamente que sean más silenciosas, y él, a cambio, será más productivo en lo sucesivo.
Y los duendes del bosque,muy creyentes de los refranes populares,quedaron por siempre desconcertados...

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