30.11.10

Un azul que nadie viera...






Al salir a la calle, sobre los plátanos,
muy por encima y por detrás de sus hojas
doradas y crujientes,se abre el cielo
azul, intenso y transparente de la noche helada.
A cuatro bajo cero se respira
el aire como si fuera el cielo
que es el aire lo que se respirara.
Corta y se expande y un instante
rebrota antes de herir. Ritmos
de la respiración y el cielo, uno
lugar del otro, volumen
que quien respira retrajera, puro
estar del mundo en el frío,
de un color azul que nadie viera, intenso,
que nadie desde ningún lugar mirara,
aire y cielo no para respirar
sino para ver y arder de sueños...

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