22.12.10

Ebrio de sí mismo...



Narciso no era hermoso...
Pero se lo creyó
cuando lo embriagó su propia pequeñez,
y el reflejo en aquél espejo
de una generosa mirada.

Pero nunca halló la paradoja,
la secreta lámpara,
los jaspes,
el centro de luz entre sus cejas...

No tuvo por dentro un auriga,
ni la espada para vencer al tigre,
ni bebió de la tórrida, altiva respiración de los dragones.

Lo hallé ebrio,marchito,
como las setas remotas que desconocen su egocéntrico origen
y su tóxico aroma.

Ni el eco
ni la embriaguez,
lo pudieron salvar
de su oscura bastardía...

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