22.12.10

El fiestón...


Aquél día el Fingimiento,que fingía ser un sujeto de bien, y la Amargura,una tía que odiaba por hobby celebraban sus bodas de oro,y tuvieron ganas de divertirse (a su manera, o sea, mintiéndose,gruñéndose y odiándose con más intensidad de lo cotidiano), así que organizaron una fiesta en su casa, a la que asistieron invitados y algunos colados...La Malas Lenguas llegaron temprano disfrazadas de incógnitas, pues tenían muchas cosas desagradables que contar acerca de quienes todavía no estaban presentes...Después llegaron los Improperios, usando adjetivos altisonantes y de mal gusto que no venían al caso. Con ellos venían las Malas Ideas, haciendo propuestas indecorosas de todo tipo a los presentes.No faltaron los Malos Hábitos, quienes aportaron licor, el tabaco,alimentos muy grasosos y drogas, para que todo resultara a gusto del matrimonio anfitrión.Enseguida apareció la Mala Suerte, acompañada de una inesperada lluvia torrencial que echó a perder la paella al aire libre y que obligó a todos a irse a lo oscurito,aunque las Sospechas ya habían malogrado el banquete desde el principio inyectando la duda de que esa comida estaba envenenada de orígen,como todo lo demás.Cuando empezaron los relámpagos, todos pasaron al interior de la casa del Fingimiento, quien estaba muy molesto,renegando interiormente de todo lo que estaba sucediendo,pero fingiéndose el suamigo de todos simulando ser un buen tío ecuánime y listo, pero,mientras, su esposa Amargura le culpaba a él,ácidamente y con mil reproches, por todo lo ocurrido en la fiesta y durante los largos años de matrimonio....Fué cuando llegaron, tarde,las Malas Mañas,que solían robarse las cosas de valor de los demás,acompañadas por su papá el Abuso ... Cuando la fiesta decaía,la Hipocresía dió a cada uno de los comensales un lindo recuerdito del festejo...A la tornaboda,por último, cuando todo ya era un desastre inaudito que simulaba ser del gusto del Fingimiento, y que daba a Amargura toda la razón sobre su visión de la vida,llegó la Mala Voluntad, quien, para fastidiar a todos y arruinar más la fiesta, trajo a unas invitadas espectaculares: las Mentiras.
Éstas, al saber de qué se trataba la fiesta, aseguraron,con lujo de detalles,que el matrimonio de Fingimiento y Amargura,era un maravilloso ejemplo de amor marital,de fidelidad y de respeto,ejemplo a seguir por las parejas jóvenes,mientras que por allá,en la habitación del fondo,Amargura le partía la cabeza al buenazo de Fingimiento... Y de ese modo,la fiesta por las bodas de oro de aquéllos dos,logró su objetivo de arruinar,aún más, la mísera vida a ambos,que partieron a Amsterdam de luna de ácido,despotricando de rencor contra el Amor que no fué al fiestón,pues rompió la invitación nomás leerla,ya que ni de coña quiso ir a tal festejo,ya que temió ser asesinado por toda aquélla gentuza...

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