22.12.10

La loca Santoyo...


En la isla del río,donde las corrientes juntaban las ramas y los juncos,vivía la loca de la choza roja con macetones de la ribera.En la luz de las mañanas, durante la neblina baja, se pasaba las horas escribiendo en la arena y recogiendo matatenas. A veces, dibujaba garabatos sin sentido, otras trazaba grafías en supuestos idiomas inventados,o trazaba palabras desordenadas y naufragas, como recuerdos de vidas pasadas:amor,cardúmen,ánfora, río y noche. Cuando el río crecido por las lluvias de la sierra reclamaba su imperio, devoraba su labor con un paño sucio de espuma.

Esa loca Isabel Santoyo era un caso perdido.
Por las tardes caminaba por la orilla del río con su sombrero rosa mosqueta y su pollera de popelina pintada de colores y formas. Caminaba al compás de un extraño huapango que solo ella oía, deteniéndose de tanto en tanto,levantando las extrañas vidrieras de sus gafas de sol de moda antigua para ver las nubes.
En su mano izquierda llevaba un paraguas y en la derecha un raro bolsón repleto de matatenas y naranjas. Su peinado era raro.
Cuando pasaba,algunas viejas criticonas se reían por lo bajo y la señalaban con el dedo, pero a Isabel nada de ello le importaba. Las ignoraba. Y cuando la tormenta se avecinaba y el viento le tumbaba el sombrero, ella abría su paraguas y echaba a bailar siguiendo el compás de su huapango mental.
Era feliz en su reino el río.
Los niños le hacíamos raros comentarios y le enseñabamos las lenguas, pero ella nos daba sonrisas y nos invitaba a su casa roja para darnos tacitas de chocolate y galletitas.. Ninguno de los niños ibamos.
Pero yo fuí una vez , a escondidas de todos, fuí; y su casa era como un sueño,con 13 gatos-ella no era supersticiosa-y fotos viejas, en blanco y negro, de una mujer joven ...que podría ser ella ...y un muchacho con una escafandra de buzo antiguo...A demás de unos cuantos bellos cuadros del Río Amazonas...y las galletitas estaban buenas y el chocolate delicioso.
Un día Isabel estuvo corriendo a la orilla del río,corría veloz como buscando en la arena el dibujo de sus palabras,pero fué una lástima que el río,que puede ser cruel, nunca devolviese a su playa ninguna de sus palabras.
Aunque yo tengo la certeza de que, en otras calas de ínsulas distantes en el río Amazonas, cada mañana hubo un muchacho de rostro en sepia, que descubría, en la arena mojada que dejan las aguas, dibujos que les hablaban en silencio de ideas que significaban en su mundo acuático:amor, cardúmen, ánfora, río y noche...
Todos los que esta historia cuentan, aseguran que ella nunca se tiró al río. Isabel nunca fue ni será suicida-decíamos,pero lo cierto es, que nunca más se supo nada de Isabel. Lo que si se puedo confirmar es que esta leyenda de Isabel Santoyo, la que llegó a ser la loca del pueblo, viajó por muchos bares, hoteles,fogones, campamentos, bibliotecas... Hasta llegar a Recife. y por eso, todos empezamos a verla como una especie de heroína, la que se la jugó por algo que quería... La que se jugó y dejo su vida por un amor...Isabel Santoyo,la loca del río...

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