22.12.10

Para que no pudieras encontrarme...



Por tus ojos extraños y para que no pudieras encontrarme, me mudé lejos a mitad del monte, donde dormí rodeada de grillos,para que su canto te crispara los nervios... Y por tu voz que todo hace palpitar,y para que no pudieras llamarme, no instalé teléfono y busqué de manera concienzuda un lugar libre de cobertura para los móviles... Para que no pudieses llegar, cambié todos los carteles de dirección que llevan hasta mi corazón...Puse también un espantapájaros virtual y un muro de ideologías... Incluso cave una zanja alrededor de la casa...y no alimenté a mis cocodrilos del foso (lo sé, tienes miedo a los cocodrilos).
Pero, por si un día te daba por venir a Barce, puse casitos de miel en el jardín (eso hace que los grillos se estén calladitos). Y todos los días iba al correo a preguntar si habías mandado algo para mí (dejé mi dirección, de forma deliberadamente descuidada, sobre la mesita de tu consultorio...). Me paraba a hablar largo y tendido, de cualquier estupidez, con cada viajero que venía de Canadá y que encontraba por los senderos (para asegurarme que me habían visto bien la cara y que podrían identificarme si preguntabas por mi descripción a alguno de ellos). Y, por si llegaba un día en que te diera por venir, siempre puse un puente de tablas sobre la zanja que rodea mi casa (está en la parte trasera, junto a la fuente) y dejé de echar aire a los cocodrilos inflables...)
Y,mira que si cedí, es porque los campos de margaritas me suplicaron que te amase. Las abejas también reflejaron esa urgencia en el néctar de su miel.
Y fué a partir de esa tarde de lluvia que llegaste que me pareció que las llamas de tus ojos volarían conmigo hasta el alba.Y no pude entender ,de nuevo,el color de tus ojos extraños...

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