22.12.10

Posada tamaulipeca...


Al asomarme, te vi, rocío, y recordé el país de antes.Antes es el más hermoso país...

Cuando por sobre todo se ponía la blanca fantasía, y su oscura confitura; hasta los mágicos naranjos guerreros amanecían con un copete de plata, velado en la neblina el aroma de su taza de rojo café, de canela ardiendo...
Sobre la albahaca, el invierno de las milenarias hadas jovencitas que pululaban entre nosotros, allá, junto a los esteros del río tamaulipeco...
Su bordadura de luna asustaba a las arañas, que quedaban inmóviles; alhelí sobre alhelíes; lirio sobre lirios, lila de nieve...Tamaulipas.
Por los reflejos del río se perdía el rumbo de la escuela; y llovía sobre las manos de mamá, que preparaba el desayuno, y fuera, los campesinos hacían las ramas en el pueblo viejo para pedir posada, y bailaban por los caminos,con su gran traje de baile y popelinas...Se hacían las empanadas de celeste queso y diabólico ají piquín, y las grandes ensaladas verdes y granates, con las cuales crecimos,y vimos pasar los años y las clases, las muertes y el exilio...hasta esta llegada del oscuro invierno a los cielos y la tierra tamaulipeca...

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