22.12.10

Recetas mágicas...


La ciruela, me contaste, debe ser comida con los ojos cerrados para sanar las heridas del espíritu... Me enseñaste que podía acariciar la fruta y morderla sin ruido ni queja para convalecer mis sonrisas...
Pienso que puede ser, en este momento,que el sueño del laurel se quiebre sin que calles, cuando mezclas la espesura de la salsa sobre el fuego,y que tus recetas de guisos delicados sean medicinales. Todo eso en la cocina. La noche calla y miro en el cristal de la ventana una lámpara, impregnando nuestros cuerpos amarillos. Te miro y me convences. Es verdad que el futuro se hace presente en noches como estas, te digo, mientras van desanudándose en mi corazón las voces de los pájaros...

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