22.12.10

Tres veces tres...




Tres noches agonicé en la casa vieja, helada, en esa casa donde me habían abandonado hacía tanto tiempo. Y él, ya estaba entrando, por tres ventanas, a la vez, su triple presencia; le vi su luz como una cauda, un ala de ángel, un rostro dolorosomanete hermoso... Mi pequeña faz se congeló. Pensé en conjurarlo de algún modo, exorcisarlo; tal vez, algún efluvio de la infancia le detuviese, un grito, pensé en recuerdos, platos blancos, sábanas blancas, oréganos, violetas... Tal vez, pudiese fingir que era más grande y desafiarlo,y tres veces dije no... Pero, él estaba allí, erguido y fuerte como tres caballos, Inmóvil y bello como un semidios y paciente como un médico bondadoso ...firme siempre en sus tres lugares...

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