31.1.11

El valor de las palabras...


El banco negó el crédito a los verbos, luego los de hacienda recortaron la partida presupuestaria para adjetivos,por eso los sustantivos y las tíldes se declararon en huelga, la ortografía y la sintaxis tomaron las calles con todos sus complementos -directos e indirectos- para proclarmar un Paro General; todo esto mientras las musas del Parnaso lloraban por un crédito en euros, impagable…

-Peste de crisis-masculló el Sensei cabreado padentro-y al ver que habían desaparecido las comas,estalló más aún: Marditos roerores! hasta ellos se han puesto a favor de la inflación,pero ya les daré dos leches a los mastardos…!!!
-Es que en estos tiempos ni los ratones respetan el trabajo intelectual- argumentó Asumpta.-El mal viento de la desesperanza ha borrado hasta los paréntesis...
-Esto no puede seguir así, a menos que continúe-puntualizó sabiamente el Sensei...
Ambos quedaron en silencio,reflexionando,cuando de pronto,las palabras que se habían quedado dormidas en la papelera, empezaron a despertarse de nuevo en sus manos y a derramarse calidamente por los papeles y en las pizarras de las aulas, y en los blogs,y hasta en los recaditos personales imanados a la puerta de la nevera…
-Escribe digna pluma, escribe-pidieron el Sensei y la díscipula al unísono- , no dejes de escribir, porque ni tu, ni tus palabras podran ser proscritos por algo tan prosaico como el dinero...

Y de momento, lo escrito por esos dos ya ha generado algunos créditos...

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