3.4.11

Hojita verde...



Había despertado convertida en hoja un día cualquiera de primavera. Una no es más que aquello que es y eso se llama realidad, concluyó al ver su nuevo estado, mientras alargaba su modorra entre las sábanas.
La falta de un brazo para estirarse y una boca para bostezar habían sido la primera pista. Había oído y mirado a la mañanita entrar por su ventana sin ninguna dificultad, aunque de una manera imprecisa, como si los sonidos y las imágenes del ambiente la poseyeran. La falta de oídos y ojos no la había sorprendido tanto como la falta de piernas, ni tampoco su flamante pequeñez, como si no ser más grande que una moneda fuese natural. Lo era para una hoja, y con esa certeza se había esfumado cualquier recelo.
El viento silbó con ganas esa mañana, como si quisiera barrer de un golpe los nubarrones de la víspera. El aire se había colado en chiflones por las rendijas del baño y había agitado las sábanas casi imperceptiblemente. El contacto con la tela le había develado una figura ovalada, de textura suave y un fresco aroma a yerba... "Huelo a bosque profundo", pensó, y sonrió toda, ya no sería más ella...sino que sería otra,plena de humedades, de brotes y de semillas...

Se colgó de la primera ráfaga que logró abrir la ventana y se dejó llevar hacia la primavera en el monte, siempreverde, sedosa y ondulada...

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