5.8.11

Fé...


El cura dominico Antonio de Rivera y el adelantado Fernan Martos se encontraron frente a una escultura azteca... El cura comenzó a reír y a mofarse descaradamente ante semejante monstruo profano.

- Mira que ídolo más ridículo adoran estos salvajes.

- Padre... es de oro! -dijo el adelantado.

El cura,entonces,retomó su severiedad cotidiana,y de inmediato se arrodilló y comenzó a besar con desmesurada fé, los pies de la dorada ,y temible,Tonantzin-Cihualcóatl...

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