6.8.11

Paseo nocturno....


Anáraquicamente
caminar bajo la luna
en la ciudad anarquista,
comerse una manzana,
fumar o dar un trago al agua,
oír a Beethoven, o a Smowing,
da lo mismo.
(Puede ser peligroso:
De noche,bajo la luna,
hay gente cruel, es cierto,
y hay mala baba.
Carcajadas de sangre
en las ramblas.)
Pero también la vida buena
nos sorprende en cada esquina,
y entonces el corazón se solaza
como una cascada.
Esta ciutat no hace excepciones:
aquí todos,los que si,y los que también,
rumian voces y silencios en las noches,
aferrados a la luna, y también a oscuras.
(Así que,Capitán, disculpe la franqueza:
pero no olvide
que usted y yo venimos de un pueblo
de andar por casa con la muerte,
así que esta oscuridad va leve.)
...Y en estas calles enteramente a oscuras
los gitanos han dejado su huella
y retienen la puerta de la ciudad marinera.
Aquí no entrarán los bárbaros
aunque el viento apaque luminarias y candelas.
Porque allá arriba,alguien vela por Barcelona
con su lámpara de lívida luna.
Y mientras el ventarrón arrasa
hasta con las sombras de la Diagonal
y los anuncios de neón se apagan
a lo largo de las ramblas,
escuche atento Capitán:
no se oye el paso de ningún caballo.
Sin embargo, un caballero extraño
pasa con una bailarina girando,
y se disuelven fugaces en el puerto,
detrás de los navíos.
Sólo la noche gitana conoce
el lugar donde se reúnen esas sombras.
Ya se verán cuando llegue la mañana
sus colores resplandecientes.
Ahora todo calla.
El cielo parpadea y la luna
se oculta entre la calima catalana.
Dos mossos de policía
pasan mudos
y sin ver los delitos de la luna
-que se esconde entre la boira-
suponen que mantienen el orden.
Y entonces,como la mar,
tan profunda es la noche,capitán,
que sólo la paveza de su cigarro
contiene la única la luz...

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