10.10.11

Lluvia de octubre...









Qué hago ahora,
asomada a mi ventana,
quejándome
de este dulce otoño
que empapa los pinares
y derrama en mis días
su húmeda llamarada?
Mientras tu piel que llega de lejos,
trae la soledad espesa
de esta lluvia de octubre...
Y por qué este inventario
de ardores y de otoños,
de la sed y del agua?
Y de tu risa perfecta.
Y de tu boca sabia...?
Una puerta se abre...
Tal vez sea sólo el viento.
Seguramente, nadie.
Tal vez sólo la lluvia,
penetrante y cercana,
con sus húmedos dedos
rumbeando en mis cristales.

Tal vez sólo el crujido
de una guitarra de sueños
sobre la piel opaca del deseo.

Tan alta es, tan alta,
la torre de tu cuerpo.
Y tan honda, tan honda,
tu raíz de misterio.

Yo no acierto a escalarla.
Y mientras yo paso esos miedos
el otoño llora
su soledad a lo lejos...
Se derrama la lluvia en la acera
desde un mar de silencio...


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