10.11.11

El orate...








-Orate-, le dijo el psiquiatra al Sensei que sin más, lo diagnosticó como un ser antisocial con algún grave disturbio mental.
El Sensei no entendió por qué le llamo así el psquiatra cuando él se sabía una persona muy inteligente,sí,pero también demasiado normal,y se quedó tan preocupado que,antes de incendiar la consulta del terapeuta, llamó de inmediato a Asumpta para contárselo,la cual,para mantenerlo calmado, le dijo que solo sería una forma de hablar del loquero,le sirvió un thé de tila y le recostó para que durmiera un poco antes de que se le fuera irremediablemente la olla, pero el Sensei presa de un delirante insomnio seguía dándole vueltas al tema en su obsesiva-compulsiva cabecita,alucinándose ya dentro del manicomio en una amplia celda de orate de 5 estrellas.
Al caer la madrugada se dió a conversar paranoícamente con su extraterestre-un amigo imaginario a toda madre-y comprendió que lo único que el loquero quería decir con tal palabra no era más que una forma oblícua de expresar su trivial opinión de que el Sensei era un tío burlón y algo desadaptadito, y que algún día su mala cabeza le haría tener problemas con los demás cuerdos... entonces el Sensei recapituló en todas las relaciones personales que había tenido a lo largo de su vida y llegó a la conclusión de que algo de razón tenía el loquero puesto que entre chanzas y bromas a todo mundo,el Sensei no había dejado títere con cabeza nunca... Así que decidió,a esas horas de la noche, llamar uno a uno a todas aquellos a los que había embromado a lo largo de los años para explicarles detalladamente el chiste,asesorado por su amigo el marciano...


No hay comentarios:

Publicar un comentario