14.12.11

El silencio y la palabra...


Cuando el silencio
enciende las luces
de la palabra justa,
ésta mejor se escucha,
y es la que place o se sufre
cargada de milenios,
la que otorga hermosura,
la flor del pensamiento...
En ese momento
de la clara armonía,
de la mejor tristeza,
de la entera alegría.
Es el gran fundamento
que ronda a la grandeza:
tu palabra y la mía
habitan el silencio.
Por eso la palabra
debe ser pronunciada
como una ceremonia
con aire de campanas,
una fiesta del alma,
farol del pensamiento,
porque fue generada
por el mejor silencio...


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