15.12.11

Llera...









Mi pueblo es un viejo terco
con naranjos secos en las manos
y es el fantasma de una niña
que canta en el río,
y la risa de un violín en la alborada,
y ese pariente con quien sentir ternura
y es un monte que besa el azul
desde hace mucho tiempo...

Mi pueblo es una bochornosa tarde de verano,
y un papalote verde sobre la arena,
es la lluvia fina de noviembre.
Mi pueblo es un venadito cola blanca
abrevando su sed en el estero,
es la inmensa luz del Guayalejo
refractando en sus aguas diafanas, el Cielo,
y es la pereza del domingo por la tarde,
y es la mamá y el papá y los hermanos
pelando cacahuates bajo el manzano,
y es la dicha perfecta en el recuerdo...
Y es mi pueblo un cementerio de azúcar
echando la siesta,tendida su muerte
en la ladera de un cerro...
Mi pueblo es un pasado de esfuerzo
y es un futuro incierto,
como una zorrita herida,asustada,
huyendo por los huertos,
y es sangre y mariguana,
desecando los naranjales
con un virus de tristeza,
pero mi pueblo es mi voz y su voz,
en mi pequeña muerte
y en su muerte infinita y doliente
es grito...

Mi pueblo es un conjunto de silencios
y de muertes...
Mi pueblo eres tú y tú y tú
y toda esa otra gente que no conoces,
y tus secretos y los secretos de los demás
que han quedado guardados por siempre
en las anónimas fosas.
Mi pueblo es pequeño y desamparado,
es tierra de nadie.
Pero mi pueblo es todo:
el principio y el fin,
la luz y la sombra,
la voz y el silencio,
los días ebrios de sol tamaulipeco
y sus frías noches alunadas...





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