26.1.12

El Sensei y la flor...









El Sensei se adentra en el bosque nevado. La blanca montaña resplandece bajo el gélido cielo mientras el maestro camina hacia la cima. De pronto algo atrae su atención... Allí respira un árbol y a su abrigo, con un delicado y casi imperceptible movimiento, mueve sus pétalos una planta silvestre, apenas visible sobre la nieve,con una diminuta flor en forma de estrella del alba,hacia la brisa helada del invierno.
Es una planta silvestre que no debiera hechizar a nadie,de tan modesta.
Sin embargo, el Sensei tiene alma de poeta, y por eso se inclina respetuoso y emocionado ante la planta, la Edelweiss... La acaricia. La contempla. La reverencia:

Flor de nieve que desde su pequeña fonética, relampaguea una brisa absoluta de pureza,a partir del momento en el que encontró a la flor. O quizá la flor lo encontró a él,que fué llevado por la brisa infinita... No importa distinguir quién encuentra y quién es encontrado. Lo esencial fué el repentino brillo de la coincidencia entre el Sensei y la flor. Es el encuentro entre la conciencia y la belleza. Lo que permite la unión del maestro y esa flor es el Zen,previo y levísimo movimiento de la mente. Es su estar de corazón abierto al efluvio extraño y singular de la pequeña Flor de Nieve,sòlo crece en los màs recònditos y escarpados rincones de la montaña...
El Sensei sabe del oro que refulge en las cosas pequeñas y humildes. Sabe que el destino más alto de ese minúsculo tesoro es ser percibido por un alguien. Pero el encuentro con la flor, no puede ser preparado ni forzado. El encuentro es... Acontece...
Y entonces ocurrirá una fusión, una empatía, la identificación profunda entre el contemplador y lo contemplado. El Sensei será la flor que habitará en su pecho y ya no habrá un maestro que hable de la humilde pureza de una flor. Será la flor que está en su corazón la que hablará por sí misma. Entonces el Sensei escuchará el haikú que musitan sus pétalos:
...Florecida luz de luna
serena en la montaña
la pureza...

El bucaner i la princesa...






...Conten que conten que hi havia
una vegada una princesa
que vivia en un estant
d’una vella biblioteca.
Sa casa era un conte de fades,
que quasi ningú no llegia,
estava entre un diccionari
i un llibre de poesia.
Solament alguns xiquets
n’acariciaven les pàgines
i visitaven de vegades
el seu palau de paraules.
Des de la torre més alta,
sospirava la princesa.
Llàgrimes de tinta negra
lletrejaven la seua tristesa.
És que ella estava avorrida
de viure la mateixa història
que de tant repetirse
es sabia de memòria:
una bruixa l’encisava
per envejar la seua bellesa
i el príncep la salvava
per a casar-se amb ella.
Conten que conten que un dia,
just a l’últim estant
algú trobà un altre llibre
que no havia vist abans.
En obrir-lo amb suavitat
de les seues fulles groguenques
va eixir un capità pirata
que estava en aquesta novel·la.
Aguaitada entre les pàgines
la princesa el mirava.
Ell dibuixà un somriure
tan sols per saludar-la.
I taral·lejà la cançó
que el mar li canta a la lluna
i li regalà un collar
fet d’algues i d’escuma.
Assegut sobre un rengló
el pirata, cada nit,
l’esperava en un cantó
del capítol catorze.
I la princesa muntava
una escala de síl·labes
per trobar-se el pirata
en l’última represa.
Així es quedaven tot plegats
fins que traspuntava el sol,
escoltant el murmuri tebi
del mar, en un caragol.
Conten que conten que al maig
els dos se n’anaren un dia
i deixaren en els seus llibres
moltes pàgines buides.
Els personatges del llibre
ofesos protestaven
“Les princeses dels contes
no se’n van amb els pirates”.
Però ells ja estaven lluny,
molt lluny, en alta mar
i escrivien una altra història
conjugant el verb estimar.
El bucaner i la princesa
aferrada al seu braç d’acer
naveguen per set mar
sen un vaixell de flors...

Exilio...



...Estalla la poesía de tu piel como la miel en un cedro
mojado; te veo y eres la luz, el brote oloroso que abre las ventanas de un día feliz.
Ya ves, aquí me tienes jugando con los grillos del alba
porque a un lado está tu pecho encendido,
y las manos se te posan en mi pelo cansado
y entonces nunca ha existido cansancio en mí;
todo lo renuevas, te estableces en mi corazón y allí
fundas la casa
con guacamayos blancos, viento y sal veracruzana,
y la vainilla vuela exasperada por su aroma
y el mar sonríe grandioso
ante esa mirada tuya que a todo le pide cuentas:
al amor, a los encantados caminos,
a los dioses de fuego que alumbran tu alma de pirata
y tu saudade de exiliado...
Siento que sufras bajo las nevadas de Europa,
que te falte espacio para cambiar esas lágrimas
por las de tu luna de plata,
pero el tenerte aquí, el vivir junto a un nagual único, inextinguible,
es fundar la casa
bajo un diluvio de estrellas que nunca se apagan,
en una dicha perfumada
de sol,de selva...
de patria...


El decálogo del pirata...



Para ser un buen corsario
he aqui lo necesario:
lo primero, una negra bandera
con huesos y calavera.
Lo segundo, un loro
y un mapa del tesoro
con los nombres principales
de los mares tropicales
y las islas de corales.
Lo tercero, un velero;
con arcabuces y sables
y un cañón bucanero.
Lo cuarto,
un catalejo moro
y un cofre con perlas y oro.
Lo quinto, un pistolón al cinto.
Lo sexto, un libro de texto
repleto de sandeces
que enseñe al buen perico
a decir mil peladeces
y al pirata a hacerse rico.
Lo séptimo,
una botella de ron
y de corcho el corazón.
Lo octavo, un parche en el ojo
y un pañuelo de lunares,
rojo.
Y es la novena del corsario:
no navegar en luna llena
ni bogar en solitario
porque aparecen las sirenas,
y además de tuerto
serás un pirata muerto...
La última del decálogo
es una cosa necesaria
aunque parezca estrafalaria,
debes ser terriblemente malo
y en medio del oleaje,
con tu pata de palo,
saltar al abordaje ...


Etéreas...







Las pomas de jabón

que te entretienen
al soplar por la pajita
son traslúcida filosofía.
Claras y fugaces,
amigas de los ojos,
son lo que son
con una precisión redondita y aérea,
y nadie pretende que sean
más que esa pureza que deambula etérea.
Algunas apenas se ven en el aire,
como la brisa,
apenas rozan nuestras manos al pasar,
y tan sólo sabemos que pasan
porque algo se nos aligera en el pecho
como si el alma le sonriera
a sus gemelas de jabón....

El secreto de la rosa...


Parda la semilla,
ocre la tierra,
y sin color el agua
que le baña entera...
De dónde la rosa,
la rosa bermeja...?
De dónde ese rojo
corazón de seda?
...Un poco de luna,
de sol... de viento.
Un poco de lluvia.
Lo demás…
Secreto...

Inolvidables...







...Eran lentos como lagos.
Navegaban en sus viejas melodías,
bajo las hojas tristes,
y eran tan grandes y tan frágiles sus voces.
Los abuelos eran ríos profundos,
verdes pozas antiguas,
piedras pulidas de la orilla...
Arena espesa eran sus ojos.
Y flores sabias desgajaban sus risas.
La brisa tenue en sus manos.
Entre historias y consejos,
en su sonrisa de pañuelos blancos
vi encajes y adioses lejanos...

Regalos...








Cuando se regala...
que se regale fuego,
que se regale magia,
que se regalen sueños
que, por favor, se saque
del oscuro sombrero de la vida
las pompas transparentes
del recuerdo donde ya,
sin dolores y cubiertas de azúcar
reluzcan las palabras,
los silencios se tiñen
de armonías
y las margaritas giren
hasta el encuentro.
Y si te regalan la palabra centro,
recuerda que te han regalado
todo el Universo.
Si te llega mi regalo
no lo abras...
Y sueña un rato
lo que guarda dentro...


El resto del tiempo...



En el invierno-una bestiezuela en letargo
En la primavera-una rosita floreando
En el otoño-una golondrina migrando
en verano- una sandia sonriendo
...Y el resto del tiempo
ser solamente una mujer...



11.1.12

Ha vuelto...






"La poesía es un arma
cargada de futuro..."


Y la micropoesía es un arma
cargada de pasado imperfecto...
pero muy imperfecto....