11.3.12

Todos tiznados...


Fué un año siete muy largo y seco,y en una noche del mes de marzo, desde el golfo de pronto surgió al cielo,desde Tampico y desde Matamoros,una gran llamarada. Las lámparas y los radios de pilas se encendieron a lo largo de todos los caminos,también hubo correderas y gritos...Todo era apágalo,apágalo y cubetadas,y también rezos de las viejecitas y peste a quemado...
De huerta a huerta,y de caserío a caserío, se extendió el fuego sobre el trigo acumulado y los naranjos y parecía un monstruo bailarín aquel incendio pasando de los montes al río
Hasta los perros aullaban, locos!
-Socórrenos, Señor! .girtaron las viejecitas.-El pueblo se amotina!-gritó el edil mariquita sin calzones.
Igual en nuestra casa,ardió un botón de fuego encima del tejado. Y entoces todo fué traer cubetas de arena del río,de la húmeda,y tirársela encima al fuego.
Como en una fiesta de cubetadas y calor luminoso en plena madrugada.
Y cuando al amanecer se soltó el chubasco,el fuego se fué por donde vino,llevándose su piruetas de humo,y dejándonos todos tiznados...



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