16.4.12

El swing de la primavera...



  Los pies del Sensei vuelan a través de la música,con su naturaleza acalorada, entre petunias y mariposas. El Sensei desciende a lo flotante y cambiante de la música extraña de modo natural,porque hay que decirlo,si algo hace bien el Sensei,es bailar... Ese estado-swing se relaciona con el myou-do, que es lo abismal impenetrable para la mente,o sea: eso maravilloso y sublime que emana del booguie. Puede ser el encanto sutil (yugen) de un maestro, o el brillo de un sable en manos de un samurai,o un fox-trot que dimana del ritmo de su corazón. Su danza Myou-do refracta su vitalidad original y su amor espontáneo, asombrando a los animalillos del bosque: sale de su nido el castor, las arañitas se estiran en las telarañas, las hormigas y avispas se inventan pasitos alocados de baile... Y el poder contagioso del baile del Sensei se  extiende a la naturaleza toda, como la intensa energía del myou.swing...

El aura de alegría maravillosa es un encanto para conseguir un poco de lluvia repentina sobre el bosque. Pero la lluvia se niega con firmeza a descolgarse desde las alturas de un cielo sereno. Ni siquiera unas gotas ligeras se desprenden de las nubes indiferentes. El Sensei baila pero el agua no fluye,y hasta parece que la lluvia se desatara en sentido inverso,esto es,de abajo para arriba,de tanto que se sacude y suda el Sensei...
Y  es que la fina y vigorosa compenetración del maestro Zen con el baile, el cielo, la horizontalidad del agua y la tierra, no se ve que sirva de mucho,ya que de la lluvia,ni sus luces,en cambio el calor...

Al atardecer el Sensei  es vencido por la fatiga y,cesando su baile,declara,rendido, ante los animalillos del bosque:

- De que llueve,seguro no llueve...Ah!...pero cómo nos divertimos,no colegas...? La lluvia,por mi,que se vaya al nabo..!

Y es al decir la última palabra (Nabo) que se cumple el hechizo del Sensei,y cae una fresca y tupida llovizna sobre el verdor baldío de la primavera. Los capullos entonces se vuelven flores de perfume, que matizan el aroma del bosque humedecido...
Entonces,el Sensei,sorprendido de su propia capacidad mágica,reacciona en seguida,y saca de su maletín,sus barquitos de papel  que colman en minutos los charcos del bosque tripulados por las primeras cigarras de la primavera...
 Adiós, sequía. Bienvenida, lluvia...

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