21.1.13

Hasta la nada...













Desde nunca te quiero y para siempre,
desde todo y quizá y para siempre,
desde el rotundo rayo que sube por las horas
al látigo crecido en tus pupilas ponientes,
veloz tu voz, mi viento:
vértigo de desembocadura
en el más agreste delta para acabar el viaje.
Hasta la nada te quiero,
hasta lo lejos de la memoria inútil
 y el cráter sin crepúsculo,
hasta la duda embriagada de luceros,
por la nocturna fiebre
de la alta luna del delirio...


 

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