14.2.13

Ladrones de flores...


El día se despierta con sonrisas de cristal.
En medio del llano canta la alondra,
libre de todo.
Un camino ideal
para ser recorrido
 por los ladrones de flores...
Si, me parece bien dar un paseo
Las tortolitas del amanecer
cantan con dulce melancolía;
la mañana es azul y tibia
y las rosas tienen aroma de amor y rocío.
Me parece bien,
 Pero esta vez intentemos ir serios,
lentamente por los prados
y sin robar flores.
Nos saludarán los vecinos
que van a trabajar,
y nos mirarán suspicaces
porque nosotros vamos a la playa.
Abriré la sombrilla a tu paso
y el perro nos seguirá
 un buen rato
 moviendo su alegre cola.
Mientras te miro,
tu me contarás de los hombres
que construyen muros
y los destruyen luego,
con los arietes
de sus pecados cotidianos...
Cuando regresemos a casa, será el crepúsculo;
semejaremos fantasmas bajo los abetos,
pensaremos en nosotros y en muchas otras cosas;
en el perro que nos aguarda, en las rosas del jardín.
(-Quieres ser mi jardín,
de esbeltas hierbas y de terciopelo?)
Pero no nos diremos nada.
Cerraremos las puertas.
Deshojaremos flores azules sobre el lecho
y besaré, en el hueco de tus manos abiertas.
la dulzura del mundo, que se va, como un río…
Luego llegará la noche con sus grillos
y se oscurecerá la mar:
y los gritos de las gaviotas,
serán apenas blancos...
Y es entonces que por fin
contaremos secretamente
nuestro botìn de flores
y haremos un nuevo plan
para robarnos las estrellas,
sobre el índice del cielo
entre los altos copos de la noche...

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