6.7.13

Una cochina mosca...












El Sensei soñaba que una mosca sucia y peluda rondaba por su habitación, interrumpiendo inoportunamente una de sus profundas actividades. Molesto, comenzó a perseguirla tratando de acallar con un golpe su desagradable zumbido. Portaba en la mano, con tal objetivo, la primera edición de Con la copa de vino en la mano interrogo a la luna, poema épico de su entrañable Asumpta. Corrió y corrió incansablemente entre el reducido espacio de esas cuatro paredes, sacudiendo sus brazos cual si fuera él mismo una mosca. Dicha acción le sirvió de poco. La mosca, posada en la nariz del retrato de su amada, lo miraba con aburrida indiferencia.
Exhausto por la persecución, el Sensei despertó agitado.
 Sobre la mesa de luz estaba posada, distraída, la fastidiosa mosca...
De un viril manotazo, el filósofo acabó con la corta vida de la triste mosca.
-Ándale! Cochina mosca, no que no?-le dijo el satisfecho Sensei al cadávercito de la mosca.
Y se dispuso a dormir de nuevo,pero no puedo conciliar el sueño,pues una duda lo atortmentó:
El Sensei  jamás sabría si mató a una mosca de verdad o lo que mató fue a uno de sus sueños...

   

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