14.12.13

Tango del resentido...

Con cariño para Che Jacarandas
.













Una noche de garúa,
distraído,
como estaba,
en mantener su corazón
en la zona de confort,
se desprendió
del  confuso nombre de ella,
haciéndolo rodar,con otros,
al baúl de los recuerdos
deshechables.
Pero algo amargo pasó
pues el nombre aquél
pulsó por su sangre
sombrío y terco,
acosándo sus sueños,
incordiando su vida.
Y llegó a odiarlo
porque
a pesar de mantenerlo
en las sombras,
el nombre crecía.
Por eso, el nombre
de ella se volvió tabú,
se censuró de su pecho
de su piel,
de su tedio,
y de su corazón
rodó por su sangre
ese nombre,hasta la calle.
Entonces fue que tembló su voz
 al no saber cómo llamarle:
su nombre se escondió
tras sus palabras
en los eufemismos
cotidianos...
Y otro día
quiso insultarla,
pero ella ya no reconoció
su propio nombre
en esos labios
que antes le negaron
existencia...
Fué cuando algo
se le rompió a él,
dentro
muy dentro
Y supo que la amaba
como a la gota de lluvia
suspendida
en el aliento de una hoja...
Y cuando se dió la vuelta
para buscarla,
le sorprendió no encontrarla,
 distraído,como estaba,
en cuidar sus sobrebia,
cuidar sus embustes,
y cuidar sus apariencias.
Y entonces le sorprendió el vacío.
La oscuridad.
El que no estuviera
quien siempre estaba.
Y extendió las manos
a la nada y musitó,
 por fin,
su nombre.
Y un reloj le contestó
 que ya era muy tarde.
Que ya había pasado
 el momento del amor:
Ese minúsculo
minuto
impredecible
sublime
que cruza
una
 única
 vez
 en la vida.

Y así, gritando su nombre,
cayó en el abismo
 de su sombra...

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