8.11.14

En la neblina...







En la mañana de campanas
con la luz de septiembre
mis ojos seguían
las huellas de tus pasos
entre la neblina tempranera
del viejo puerto.

La calle vacía
y llena de rocío
se había desvestido
de la noche
para volverse nuevecita.

Y entre la neblina
ví tu nombre:
tenías frío en la esquina
sentado sobre una piedra,
bajo un árbol enmarañado,
estabas empapado de rocío.
Y tu sonrisa, de súbito,
me volvió a traer a tu lado,
hacia ese beso de  amor
que nos volvió a la vida...



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