28.11.14

Viento...


Entras ventarrón por la vieja casa que abandonaron incendiada haciendo remolinos de cenizas y lluvia para marcar con esa tintura negra la nueva casa que pretenden construir. Entras viento frío a las casas vacías, para registrar los amargos bolsillos de sus cuartos, haciendo temblar las luces callejeras y despojando de trapos desgarrados los viejos tendederos. Arrancas brutalmente dos hojas de periódico pegadas a la herida de la noche.
Si pudieras correr siempre, maldito hermano del viento, si te fuera imposible detenerte, ahora que sabes que lo despacio te lleva a la tristeza, si pudieras vivir corriendo, volando, ligero como un globo o como un trébol, como el ala trazada con lápiz, vivir sin mirar al suelo, implacable en tu hastío, sin desmayar nunca en tu odio a lo inmanente...



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