6.1.15

El beso del invierno...










En el principio
era el silencio:
hielo en el río,
nieve en las riberas,
nieve en los campos del fondo,
el cielo hasta lo que no de blanco,
desnudos los árboles.

Y nada se movía.
El paisaje
tieso como una piedra,
más quieto que el hielo.

El viento, caído
en una fijeza enorme.
 Hasta que algo se agitó:
una cosa con alas
bajó en busca de algo,
lo que haya sido.

Allí en la nieve,
un brillo, una inscripción
 concentrada y detenida.
Y yace allí,
densa mancha,
donde ocurrió
lo que sea que haya ocurrido.
Qué fue es lo que,
al ocultarse, altera el paisaje.
Como si el día señalado
un ángel del aire
hubiera aparecido
por cuenta propia
 para tocar el alma de otros
con los finos destellos
de un beso de hielo ...



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