7.1.15

Nuestros nombres...












La noche se hace grande y sólo un astro
ilumina la única cama que habitamos.
Amándonos en el país del abrigo y la sombra,
aunque también, atravesados por  escalofríos,
dispuestos a navegar en esa nube pesada
que ennegrece el cielo
 y vuelve a la vida penumbra.
 Pero decimos en voz alta
nuestros nombres
que se incrustan en las paredes
sus letras como trozos de oro y jade.
Porque el amor fué primero
 una carta escrita
desde un país lejano, luminoso,
y luego una torre incendiada que iluminó
de azul ese sitio en que se unieron
nuestros dos caminos
por los que andábamos cada cual a su modo
y a la espera de un nuevo tiempo
 en que algo...un suspiro,una nota,
o una luz de sol cálido y nuevo
inaugurase ese otro tiempo
en el que pudiésemos mirarnos un poco
y saber lo que seríamos
el uno para el otro
al decir en voz alta
nuestros nombres
e incrustar sus letras en los muros
como ignotos tesoros...



.

No hay comentarios:

Publicar un comentario