9.8.15

Todo esto...
















Mi amado parece un castor
 que haraganea
en el río Rata.
De los que agarran
con sus pezuñas de ébano
una redonda col del bosque.
Sus dientes como espadas
dan mordiscos verdes.
Sus ojos de nuez miran remar río arriba
a los chippewas.
Es como un remo decorado toscamente.
Su toque inquieta apenas
 la superficie tranquila.
Con la empuñadura del hombre
se desliza entre los bancos.
Mientras el chippewa susurra a sus hijos:
"No molesten al castor cuando come".
 Es como un gordo mosquito ateo.
Zumba en torno al cuello del cura
que se frota el sudor,
dá un manotazo para aplastastarle
y le grita: "Déjame en paz!"
Y cuando el sol es una colgante flor de sangre,
y los sauces aguardan la lluvia,
mi amado se sumerje
en la verde profundidad moteada del río,
 y juega con un copo de nieve entre miles
y parece que se derrite junto a ellos
 danzando
en ancestrales círculos de agua.
 Él es todo esto...




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